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Es una problemática que obliga a disponer de presupuesto extra para -por lo menos- aminorar el riesgo del impacto

La delincuencia y la inseguridad ciudadana, además de robarle la calma y la tranquilidad a la gente, de producir estrés, nerviosismo y falta de confianza hasta para detenerse en una esquina de calle a saludar un amigo, por temor a un atraco a mano armada, tiene un costo económico elevado para las empresas y para el país.

Entre dueños y representantes de empresas hay una queja que parece generalizada: “La carga que representa hoy la colocación de equipos e instrumentos para tratar de aminorar el impacto de una delincuencia que es cada vez más sofisticada y ejercida con mayor violencia, resulta insostenible”. Los gastos van desde la instalación de cámaras de seguridad, hasta el reforzamiento de verjas, puertas y el pago de agentes de seguridad. No siempre todo eso resulta suficiente.

“Aquí cada vez se hace más costoso y complicado ejercer alguna actividad económica, si se mira del lado de la inseguridad”, dice Luis Ramírez, propietario de un puesto de venta de quipes y pastelitos asaltada dos veces. Es apenas uno, de los tantos ciudadanos que cada día en el país están expuestos a perder mucho o todo lo que consiguieron con esfuerzo, o incluso lo más preciado: su vida.

“Si envías el delivery a hacer una entrega, también cargas con el sobresalto de que delincuentes que ahora andan en grupos de motores o a pie le quiten el motor y el dinero de la venta. Así no hay negocio que avance; las máximas autoridades del Estado deberían estar conscientes de esto”, indica Ramírez.

“Aquí las autoridades deberían ver qué es lo que pasa con la delincuencia, que en vez de disminuir, los delincuentes se profesionalizan más. Esto ha llegado a un nivel jamás visto. Si esto no se detiene, puede habrá serios problemas en el país”, advierte de otro lado el Consejo Nacional del Comercio en Provisiones (CNCP) a través de sus directivos, en una visita realizada al periódico elCaribe.

Y advierte que es una de las grandes preocupaciones y desafíos, que no permite crecer como se quiere y se debe, porque parte del presupuesto se gasta en seguridad. El 79 % de 555 empresas consultadas entre julio y agosto del pasado año por la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE) consideró que la inseguridad representa una amenaza para el crecimiento de sus empresas.

Para entonces era similar en todos los segmentos (zona o tamaño de la empresa) la percepción de que la inseguridad ciudadana afecta el clima de negocios.

La inseguridad ha seguido repuntando, con modalidades de ilícitos este año 2022 nunca antes vistas, como si se tratara de una burla, un irrespeto y un desafío franco a las autoridades, entre ellas a la Policía Nacional, que no ha logrado dar “pie con bola” en el control y prevención del accionar delictivo y criminal. La semana pasada fue perpetrado un asalto por varios individuos armados, posiblemente seis o más, a un camión de valores de una empresa de seguridad que se encontraba en la estación de venta de Gas Licuado de Petróleo, ubicada en la avenida España, sector Los Mameyes, en Santo Domingo Este.

Esa acción, que por momentos pareció de película, dejó en la población la percepción (y en algunos la certeza) de que fue un acto realizado por “veteranos”, hombres especializados en asalto y manejo de armas. “Es seriamente preocupante que lleguen seis personas a una estación de gas, a plena luz del día, con las caras cubiertas con pasamontañas, fuertemente armadas a cometer un asalto a un camión de valores”, advirtió CNCP.

Un golpe al presupuesto

En cualquier empresa pequeña el gasto de un guardián es de hasta 100 mil pesos o más. En una empresa de mayor nivel, el dinero dispuesto para esos fines es mayor, indican testimonios ofrecidos.

El gerente general de la empresa Helados Bon, Luis Fernando Enciso Prieto, consultado sobre la inseguridad ciudadana, dijo que es un tema muy importante y preocupante y que desafortunadamente en todo lado existe.

“Hay oleadas, y digamos que obviamente las problemáticas económicas por el tema de covid generan en todo el mundo más dificultades y más pobrezas; y en esa relación la tendencia a la inseguridad se incrementa”, plantea el empresario. “Hemos visto el tema como Bon, como grupo directivo, y evidentemente se trata de un tema que nos inquieta. Hemos visto oleadas. Digamos que no ha sido un tema masivo o una problemática masiva o sumamente grande. Es un punto a tener en cuenta”.

El estudio de los jóvenes empresarios dejó evidenciado que las pérdidas económicas por parte de las empresas en materia de gastos e inversión privada para contrarrestar los efectos de la inseguridad representaron RD$1.7 millones en 2020. Mientras, los gastos en infraestructura y tecnología fueron las principales áreas de inversión para mantener la seguridad en las empresas encuestadas. A estos le siguieron los gastos en la compra de primas de seguros, dominado mayormente por las empresas dentro de los rangos de venta de entre los RD$54 millones y los RD$202 millones.

Por cada diez afectó seis

Los robos fueron los principales actos delictivos que sufrieron las empresas, ya que 6 de cada 10 de ellas se vio afectada por algún delito en menos de seis meses. El 57 % de los encuestados declaró haber sido testigo de robos-hurtos y/o asaltos.

Entre enero y octubre de 2021 los gastos en seguridad de parte de las empresas promediaron RD$886,133.

En 2020 los gastos habían aumentado 15 % (RD$370,731), al pasar de RD$1,171,401 en 2019 a RD$1,346,670 en 2020. Los delincuentes comunes son considerados como la principal amenaza por siete de cada diez empresarios consultados, seguido de los delitos cibernéticos.

Los hurtos o robos son las principales preocupaciones con 78 %, seguido por estafas y delitos cibernéticos, con 38 % y 36 % respectivamente. De ahí que la principal medida tomada por el 85 % de los consultados por temor a la delincuencia ha sido instalar alarmas de seguridad, cámaras, y cercas eléctricas; mientras que en segundo lugar lo ha sido planear rutas alternas (43 %), reducir el horario de operación de la empresa (43 %), y aumentar los servicios de seguridad privada (21 %).

El CNCP pidió que desde el Estado se cumpla con el deber de proteger y dar seguridad a la ciudadanía, y con ella al sector comercio. “En un estado de miedo no se puede vivir. Aquí la gente sale con miedo. Los propios dependientes que trabajan con los comerciantes se sienten inseguros hasta en sus propias casas”, asegura el Consejo Nacional en Provisiones. Del tercer estudio sobre “Impacto de la Inseguridad Ciudadana en el Clima de Negocios Empresariales”, presentado por la ANJE, la Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) salió a relucir un dato que se ha cumplido al pie de la letra. El pasado año el 78 % de las empresas tenía la certeza de que la inseguridad en el país se mantendrá igual o empeorará en los próximos doce meses. Es exactamente lo que está ocurriendo en 2022.

Cambiar un director de la PN por otro no resuelve

El cambio de un director de la Policía por otro parece haber sido apenas el movimiento de una ficha por otra, sin que ese cambio haya servido para aplicar lo que en ajedrez se llama “jaque mate”.

En el país, el temor por la delincuencia está llevando a que las familias “se guarden” más temprano, o a que simplemente se limiten a salir a algunos espacios públicos y de recreación, como son los bares, discotecas, “colmadones”, restaurantes y parques a los que en el pasado se podía llevar los niños a jugar y a cambiar de ambiente, especialmente en la urbe capitalina.

Sentarse en un parque es exponerse a un asalto, a cualquier hora del día.

6:00 p.m.
Es la hora a la que están cerrando las puertas muchos negocios que antes lo hacían a las 8:00 o a las 9:00 de la noche.

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