El politólogo y catedrático de la UASD, Juan González, manifestó que la rivalidad entre Estados Unidos y China se ve exacerbada por la competencia tecnológica entre ambas superpotencias en el contexto de la Cuarta Revolución Industrial, la cual tiene como común denominador la inteligencia artificial.

El experto en Relaciones Internacionales precisó que actualmente Taiwán fabrica más del 60% de los chips o semiconductores de última generación, lo que convierte a esta isla en un actor determinante en la industria de la alta tecnología a nivel mundial.

Por tal motivo, González detalló que, para Estados Unidos, el control de la industria de los chips es un asunto de seguridad nacional, ya que, si eventualmente ocurre una guerra entre China y Taiwán, la economía estadunidense se paralizaría puesto que no podrían fabricar televisores, automóviles, aviones, teléfonos móviles, aires acondicionados, entre otros bienes.

“Estados Unidos está muy preocupado por el hecho de que no tiene la capacidad interna en estos momentos para satisfacer sus necesidades de chips ante un eventual conflicto en el Estrecho de Taiwán”, expresó el catedrático universitario tras participar como orador en el “Seminario 24 horas de Filosofía” en honor al Prof. Rafael Morla,  bajo el tema: “La competencia tecnológica entre China y Estados Unidos y su impacto global”, organizado por la Escuela de Filosofía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que dirige el maestro Eulogio Silverio.

En ese sentido, el catedrático universitario recordó que, desde la publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional en 2017 bajo la Administración Trump, las autoridades estadounidenses han identificado a China como una potencia rival, argumentando que esta busca alterar el orden internacional liderado por Estados Unidos.

Asimismo, el experto subrayó que la desconfianza hacia China ha llevado a los Estados Unidos a implementar una estrategia de “reducción de riesgos en la cadena global de suministro”, la cual implica trasladar la producción de bienes y servicios estratégicos a «países amigos», en lo que se conoce como «frienshoring», o a «países cercanos», en lo que se denomina «nearshoring».

Estados Unidos está disminuyendo sus inversiones en China, debido a que la considera una potencia rival. Mientras que, el gigante asiático en respuesta a esta decisión ha reducido la compra de la deuda estadounidense que emite el Tesoro. Por tal motivo, ambas superpotencias están en un proceso de desacoplamiento.

Indicó que, por ello, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, convocó en noviembre de 2023, la cumbre de los países de la Alianza para Prosperidad Económica de las Américas (APEP), de la que también forma parte la República Dominicana, de modo puedan ser receptores de las inversiones que tiene en carpeta el Gobierno estadounidense en el marco de la relocalización de la fabricación de productos estratégicos, especialmente, los chips.

En cambio, destacó que China está invirtiendo miles de millones de dólares en la industria de los chips, en un esfuerzo por alcanzar la independencia en este sector crucial para su desarrollo tecnológico.

Además, expresó que Estados Unido por un lado está inyectando más de 70 mil millones de dólares en la industria de los semiconductores a través de la Ley de Chips y Ciencia, y por el otro, busca obstaculizar el avance de China. En ese orden de ideas, resaltó que la Administración Biden ha pedido a países aliados como Japón, Corea del Sur o Países Bajos que eviten exportarle al gigante asiático tecnología de última generación relacionada con la industria de los semiconductores.

Finalmente, consideró que si China y Estados Unidos reducen su dependencia económica, así como la cooperación científica y tecnológica, el mundo quedará dividido en dos bloques liderado por ambas superpotencias. 

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