A raíz del primer caso de difteria detectado en el país después del brote desatado en el vecino Haití, todos los especialistas han advertido que la única forma de prevenir esta enfermedad infecciosa que ataca el aparato respiratorio es a través de la vacunación, especialmente de la población infantil.

Y aunque el país cuenta con 1,389 puestos de vacunación públicos diseminados en toda la geografía nacional en hospitales, unidades de atención primaria, dispensarios médicos, clínicas rurales, iglesias y fundaciones, para el año 2014 sólo el 41.7% de la población infantil entre los 24 y los 35 meses había recibido todas las vacunas recomendadas en el calendario nacional de vacunación, según la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (Enhogar), elaborada ese año por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) con el financiamiento del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Los niños y niñas con vacunación completa son aquellos que han recibido la vacuna BCG (contra la tuberculosis), hepatitis B, tres dosis de DPT (contra la difteria, tos ferina y tétano) tres de pentavalente (contra la difteria, tos ferina, tétanos, hepatitis B y haemophilus influenza), tres de polio, la SRP (Sarampión, rubeola y paperas), tres de neumococo y la del rotavirus contra las infecciones gastrointestinales.

Para el 2013, este porcentaje era más elevado, ya que el 53 por ciento de los niños entre 18 y 29 meses recibió todas las vacunas, según resalta la Encuesta Demográfica y de Salud (Endesa) 2013.

Cobertura es variable

Este estudio refleja una variabilidad de la cobertura según el tipo de vacuna, ya que aunque el 92% de los niños de dos meses de nacido recibió la vacuna BCG contra la tuberculosis; el 90% la primera dosis de la DPT o la pentavalente, al igual que la primera dosis de polio, se evidenciaban problemas en la aplicación de los refuerzos.

“Si bien el 90 por ciento recibió las primera dosis de DPT y de polio, solamente el 77 por ciento recibió la tercera dosis de DPT y apenas el 66 por ciento recibió la tercera dosis de polio. Aunque hepatitis B y el rotavirus no están incluidos en la estimación de niños completamente vacunados, en el caso del rotavirus, solamente el 20% recibió la primera dosis y la proporción que recibió la tercera dosis se reduce al 4%”, explica el documento.

Según el esquema de inmunización, un niño debería recibir todas las vacunas, incluyendo las dosis de las vacunas multidosis, al alcanzar el primer año y medio de vida.

El director del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), cuyo director, Zacarías Garib advirtió el año pasado durante una entrevista a elCaribe que es común que algunos infantes reciban una o dos dosis de una vacuna que requieren hasta de tres dosis para alcanzar el máximo efecto protector, por falta de conciencia de sus padres que todavía no están convencidos de la importancia de la inmunización o porque sus ocupaciones no les permiten completar las dosis.

Deserciones de hasta 13%

El funcionario dijo que aunque ha mejorado la conciencia de la población en torno a la importancia de las vacunas, todavía hay grandes deserciones. “Los que no completan la tercera dosis en el menor de un año a veces ocupan hasta un 12%, un 13%”.
Agregó que el promedio de la cobertura de vacunación ronda entre el 84 al 88%, según el tipo de vacuna.

Padres deben conservar la tarjeta de vacunación

Cada niño al ser vacunado por primera vez recibe una tarjeta de vacunación que el personal de salud reconoce como cédula infantil, en donde se registran todas las vacunas que debe recibir en cada etapa de su vida, la cual debe ser celosamente conservada por sus padres o tutores para fines de control e incluso con fines escolares. Las vacunas deben ser aplicadas a los dos, cuatro y seis meses; al año, al año y medio, a los 4 y los 6 años. Durante la adultez se recomienda la aplicación de refuerzos cada diez años.

Suero dice hay fallas en conservación de vacunas

El pediatra y expresidente del Colegio Médico Dominicano (CMD), Waldo Ariel Suero, denunció fallas en la cadena de frío para la conservación de esta y otras vacunas para la prevención de enfermedades inmunoprevenibles en los centros de atención primaria que según dijo, no disponen de las neveras necesarias, por lo que se han visto obligados a preservarlas en termos. “Esta medida no es la más aconsejable porque puede abortar la cadena de frío y consecuentemente desnaturalizar la vacuna”, dijo.

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