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Lima, 20 mar (EFE).- El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) recomendó atender a grupos «más vulnerables», que sufren con mayor dureza la crisis sanitaria y económica causada por el COVID-19, aplicando políticas «multidimensionales», «extraordinarias» y «flexibles».

Así lo expresó a Efe en una entrevista María del Cármen Sacasa, representante del PNUD en Lima, quien valoró también que la situación actual en todo el mundo permitirá a los Gobiernos, agentes sociales y sector público reflexionar sobre los actuales modelos y «corregir vacíos» que permitan no solo superar la emergencia sanitaria, sino también «potenciar la recuperación económica».

«En esta crisis se hacen particularmente evidentes las disparidades, y eso es algo que habrá que analizar. En Perú nos preocupan la precarización de la vida de grupos vulnerables, que no se encuentran en los grupos de protección social porque habían superado la pobreza pero que son vulnerables a los baches y la inmovilización, pues trabajan en el mercado informal principalmente y no tienen protección social», afirmó Sacasa.

VULNERABLES

Trabajadores informales o precarios, migrantes, hogares con un solo ingreso, mujeres, poblaciones indígenas o rurales son parte de este grupo a los que «sin duda» la crisis golpeará «de manera más crítica» y por lo tanto, dada también su diversidad «se requiere también un enfoque multidimensional que valore las diferentes oportunidades y necesidades que se requieren.

«Aquí hay enseñanzas que se pueden dar, por ejemplo que no se puede tratar el tema de la vulnerabilidad urbana y rural del mismo modo, porque las realidades son distintas. Y en Lima se hace evidente que hay grupos concentrados de población en lugares no idóneos para asentarse y ser tratados», apuntó Sacasa.

En ese sentido, la responsable del PNUD valoró los esfuerzos de Perú para otorgar un bono de 380 soles (unos cien euros) a personas y familias que ya han sido identificadas en riesgo por la situación de cuarentena e inmovilización decretada la semana pasada por el Gobierno, un paso también clave para poder atajar la pandemia.

«El aislamiento es más difícil para esos segmentos, pero todos los que requieren de su trabajo diario para levar comida a sus casas, si no son atendidos, lo continuarán haciendo. Situaciones como estas requieren medidas extraordinarias. Ya se han tomado algunas que permiten alguna respuesta inmediata, pero esto cambia día a día y se requiere flexibilidad», indicó.

OPORTUNIDADES

Para cuando pase la emergencia, Sacasa también identificó «grandes oportunidades» que Perú podría aprovechar con las enseñanzas que deja del COVID-19, como por ejemplo «reflexionar sobre la dependencia del ser humano y el medio ambiente», que en Lima se ha hecho evidente con la mejora visible de la calidad del aire tras la prohibición de la circulación de autos.

«Sin duda alguna la situación va a exigir de alguna manera enfrentar nuevos paradigmas y cómo se buscan soluciones integrales. Ahora con el teletrabajo estamos poniendo a prueba sistemas virtuales, con la empresa privada que participa activamente. Y eso es importante para el futuro», razonó.

Respecto a qué se puede hacer para relanzar la economía una vez que pase la emergencia sanitaria, la responsable de Naciones Unidas afirmó que sería un error «esperar a que termine» antes de tomar medidas y que tanto el Estado como la sociedad civil y la ciudadanía, felizmente muy activas en esta crisis, deben asumir como reto el relanzamiento de la economía. EFE

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