Adriano Espaillat: una década que abrió puertas para la diáspora

Adriano Espaillat
Adriano Espaillat

Cuando juró su cargo el 3 de enero de 2017, Adriano Espaillat ya era historia viva: el primer dominicano-estadounidense y el primer inmigrante que había sido indocumentado en servir en el Congreso.

Había llegado a Estados Unidos en 1964, a los nueve años, y tras sobrepasar el plazo de una visa de turista, su familia gestionó las green cards que recibieron al año siguiente. Casi una década después, su trayectoria en Washington cierra con una derrota en primarias que pocos anticipaban. Este es el balance de esos años.

Principales leyes impulsadas por Adriano Espaillat

Espaillat fue un legislador prolífico, aunque buena parte de su producción quedó, como la de la mayoría, sin avanzar. Solo durante el 118.º Congreso introdujo más de 50 proyectos de ley y resoluciones, orientados a la competitividad de pequeños negocios, la protección de comunidades minoritarias e inmigrantes, y a asegurar fondos federales para su distrito.

Su logro legislativo más concreto fue de carácter local pero simbólico: su proyecto HR 6852, el Holcombe Rucker Park National Commemorative Site Act, fue aprobado por la Cámara y el Senado y quedó listo para ser firmado por el presidente Biden, reconociendo la histórica cancha de baloncesto de Harlem.

También dejó huellas en gestos de memoria política: tras la marcha de Charlottesville en 2017, Espaillat y el representante Dwight Evans introdujeron legislación para prohibir monumentos confederados en propiedad federal.

En materia de poder presupuestario, su posición fue más relevante que cualquier ley individual: como miembro del influyente Comité de Apropiaciones de la Cámara, fue responsable de financiar actividades vitales del gobierno federal y llegó a ser ranking member del subcomité de la rama legislativa. Desde ahí canalizó recursos directos: entregó más de 14,1 millones de dólares en Community Project Funding para el Distrito 13 dentro del ciclo presupuestario del año fiscal 2026.

Gestión migratoria

La inmigración fue el eje moral de su carrera y, paradójicamente, también el terreno donde su retadora lo atacó. Su trabajo más recordado fue de gestión humanitaria directa: fue el único cargo electo activamente involucrado con el Cayuga Center para reunificar a madres separadas de sus hijos bajo la política de “tolerancia cero” de Trump, logrando reunir a cuatro madres con sus niños.

Legislativamente, construyó un paquete de protección de inmigrantes: durante el 116.º Congreso introdujo el Protecting Sensitive Locations Act, que prohibiría la aplicación migratoria en lugares “sensibles” como tribunales, escuelas, centros comunitarios y casas de culto, además del Protect Sanctuary Cities Act.

Su postura sobre ICE fue crítica desde temprano: en 2018 dijo que la agencia se había convertido en “un tren desbocado” que no aplicaba la ley de forma humana, y propuso reemplazarla con dos agencias separadas.

En la era del segundo mandato de Trump, intensificó la fiscalización: como presidente del Caucus Hispano anunció un plan nacional de 10 puntos para restaurar la supervisión congresional de la aplicación migratoria y reformar ICE , e introdujo legislación, junto a Ted Lieu y Sara Jacobs, para garantizar que las oficinas congresionales puedan asistir a detenidos en centros de ICE y CBP.

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Un episodio marcó esa tensión: en junio de 2025, a Espaillat y a la congresista Nydia Velázquez se les impidió entrar a un centro de detención federal en el edificio Javits de Manhattan para verificar denuncias de hacinamiento y calor extremo .

Esta es justamente la grieta que su retadora explotó: pese a este historial, Ávila Chevalier lo presentó como reticente y lento, sobre todo en el caso del activista Mahmoud Khalil. Es la principal controversia de su última etapa: un congresista con credenciales pro-inmigrante atacado, desde su izquierda, por no ser suficientemente combativo.

Influencia en Washington

Aquí Espaillat alcanzó su techo. Tras ser reelegido a un quinto mandato, fue elegido en noviembre de 2024 como el primer presidente afrodescendiente del Caucus Hispano (CHC) , una de las posiciones de mayor peso para un demócrata latino.

Antes de él, nadie había intentado pertenecer simultáneamente al Caucus Negro (CBC) y al Hispano; siendo afrolatino, buscó unirse a ambos, aunque se reportó que fue rechazado del CBC.

Era un peso pesado del establishment: en su carrera final lo respaldaron el líder de la minoría Hakeem Jeffries, la gobernadora Kathy Hochul, la fiscal general Letitia James, la presidenta del Concejo Julie Menin, el Caucus Negro y la AFL-CIO estatal . Su disciplina como legislador era notable: entre enero de 2017 y junio de 2026 faltó a solo 45 de 4.987 votaciones nominales (0,9%), mejor que la mediana de los representantes en activo.

Relación con la diáspora dominicana

Espaillat no se limitó a representar a la diáspora: intentó construirle una estructura de poder. Buscó tejer una red de cargos electos dominicanos dentro y alrededor de su distrito, frecuentemente apodada “The Squadriano”, cruce entre “Adriano” y “the Squad”, que incluye, entre otros, al concejal Oswald Feliz . Para una ciudad con cerca de un millón de dominicano-estadounidenses, fue durante años el referente político por excelencia, el “decano” de los electos dominicanos.

Esa misma identidad se convirtió, sin embargo, en el escenario de la controversia más amarga de su despedida. La contienda final se ensució con ataques sobre la identidad de su rival, y aunque Espaillat tomó distancia, declaró que condenaba la agresividad de la campaña y pidió que bajaran el tono , el episodio mostró las fracturas dentro de la propia comunidad que él había liderado.

El cierre fue, a su manera, ordenado: Espaillat se dirigió a sus seguidores en español, dijo que llamaría a Ávila Chevalier para felicitarla y ofreció su apoyo para facilitar su transición al Congreso. Termina así una década en la que abrió puertas inéditas para los inmigrantes y la diáspora dominicana, pero que concluyó cuando una nueva generación de la izquierda lo declaró, precisamente, demasiado parte del sistema.

Espaillat fue derrotado en la primaria demócrata, no en una elección general, y lo fue por márgenes estrechos (49% a 46%) en un contexto de gasto millonario que mayoritariamente lo favoreció a él.

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