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El atleta Usain Bolt, considerado el más veloz en la historia del deporte, con récords mundiales y olímpicos, dijo en una oportunidad: “Entrené durante 4 años para correr 9 segundos. Algunas personas no ven resultados en 2 meses y se dan por vencidas”.

Otro ejemplo de tenacidad inquebrantable es Rafael Nadal, con veintidos títulos de Grand Slam en su haber y cinco Copas Davis, entre otros muchos trofeos, es un referente para todos los deportistas, gracias a su resiliencia y fuerza de voluntad.

Incluso Lionel Messi, que luego de que en cuatro oportunidades se le negara el premio mayor, logró concretar su sueño en Qatar 2022 y se consagró campeón de la Copa del Mundo con la Selección Argentina en un partido heroico e inolvidable.

¿Qué tienen en común estos deportistas fuera de serie? Son símbolos de fortaleza mental, que es la capacidad de gestionar pensamientos, acciones y emocionesindependientemente de otros factores como el estrés, el resultado, o el hecho de tener al público a favor o en contra.

Pero no solo es propia de esos “superhéroes” del deporte. Existen millones de ejemplos que demuestran cómo los seres humanos han sabido sobreponerse a las situaciones más adversas y lograr también su “copa del mundo”, cada uno en sus propias realidades.

El doctor Guillermo Bruschtein médico psicoanalista de APA (Asociación Psicoanalítica Argentina) y especialista en psiquiatría perteneciente a APSA (Asociación de Psiquiatras Argentinos), en diálogo con Infobae dijo: “Hablar de fortaleza o fuerza mental es describir cómo el ser humano puede enfrentarse a la vida, desde muy pequeño, desde el nacimiento hasta la muerte”.

“Está vinculada a lo que cada ser humano trae consigo mismo, que son las características propias, el instinto. Esto se va a ir después transformando en fortaleza, para poder sobrevivir. Va ir adquiriendo recursos mentales. Los primeros personajes que van a aparecer en su mundo psíquico van a ser la mamá y después el papá, y junto con ellos todas las fantasías, la cultura, de acuerdo al lugar y el medio en el que nazca”, describió el médico.

Por su parte, la licenciada Cristina Marta Veiga, psicóloga miembro titular de Fundación Aiglé, especialista en Psicogerontología, expresó a Infobae que “la fortaleza mental es el conjunto de cualidades que tiene una persona y que la ayudan a poder afrontar las situaciones, las vicisitudes de la vida cotidiana, a resolver problemas. Estas fortalezas pueden ser entrenadas y desarrolladas con diferentes estrategias”.

Además, comentó que la fuerza mental se relaciona con la capacidad de resiliencia, que es “poder afrontar la adversidad, resistir y atravesar las crisis habiendo aprendido de las mismas”.

“Aprender a competir tiene que ver con vencer al primer rival que existe: tú mismo”, expresó Carlos Vázquez Villegas, psicólogo de la Dirección General del Deporte Universitario de México, con respecto a la fortaleza mental de los deportistas. El experto consideró que el entrenamiento mental no demanda un horario específico, es una habilidad que se debe desarrollar de forma permanente.

Y una de las claves para construir fortaleza mental es la autoestima. “La autoestima tiene que ver con cuatro pilares importantes en nuestra vida: la autoaceptación, la confianza en uno mismo, el autoconocimiento y el respeto por uno mismo”, explicó Alexandre R. Marra, investigador del Instituto Israelita de Ensino e Pesquisa Albert Einstein (IIPE) y profesor permanente del Programa de Posgrado en Ciencias de la Salud de la Faculdade Israelita de Ciências da Saúde Albert Einstein (FICSAE).

La fortaleza mental se construye desde la infancia

Vale preguntarse si esta capacidad viene de nacimiento o se construye con el paso de los años. El doctor Bruschtein explicó que el ser humano desde que nace va adquiriendo recursos, destrezas y experiencias que le permiten construir su psiquismo: “Poco a poco, el niño va individualizándose, discriminándose, separándose de los padres y desarrollando una construcción permanente de su psiquismo, o sea de sus recursos mentales”.

Primero, sostuvo el experto, lo hace “enfrentándose con la adversidad, adquiriendo capacidad para frustrarse y también a través de otra de las premisas necesarias para que un ser humano pueda tener fortaleza, y es aprender las leyes sociales, lo que se llama la moralidad o, en el psicoanálisis, el Super Yo”.

Según Psyciencia, la publicación especializa en psicología basada en evidencia y neurociencias, la fortaleza, resistencia o tenacidad Mental han sido caracterizadas por el profesor Peter Clough y su equipo de la Universidad de Huddersfield, Reino Unido, por la interrelación de cuatro componentes independientes, denominados “El modelo de las 4C” de la resistencia mental:

  • Control: incluye la regulación de las emociones y los mecanismos de afrontamiento del estrés.
  • Compromiso: la tendencia a involucrarse profundamente en la consecución de objetivos a pesar de las dificultades que surgen.
  • Desafío: la tendencia a ver las amenazas potenciales como oportunidades para el autodesarrollo y para continuar esforzándose en entornos cambiantes.
  • Confianza en habilidades e interpersonal: la creencia de que uno es realmente una persona que vale a pesar de los contratiempos y la capacidad de impulsarse en entornos sociales.

La licenciada Veiga explicó que una fortaleza es la adaptabilidad, es vivir en el momento y responder frente a las situaciones de la vida tratando de adecuarse de la manera más saludable posible a lo que pueda ocurrir. ¿Hasta qué punto resistir o adaptarse? “Hay que tener la capacidad analítica de poder diferenciar y razonar de manera lógica y rigurosa. Y en las relaciones, poseer la habilidad de poder comunicarse, explicar los propios pensamientos y emociones y compartirlos con otro para lograr un mayor entendimiento”, explicó la psicóloga.

En conclusión, dijo la psicóloga, se trata de desarrollar competencias y dominio en el sentido de la vida y también capacidad de disfrute. “Esto se relaciona con ir desarrollando cada vez mayor autoestima, es decir, saber el potencial que cada uno tiene y ser consciente de las habilidades y recursos con los que uno cuenta para la vida”, resaltó.

Cómo entrenar la fuerza mental

Según el doctor Bruschtein: “Más allá de las etapas por las que pase cada ser humano va a tener que ir siempre adquiriendo nuevos recursos a partir de la experiencia, del aprendizaje, de la posibilidad de elaborar y simbolizar aquellas cosas que va sintiendo y que le van ocurriendo”.

El doctor destacó que no hay que confundir fortaleza o fuerza mental con rigidez: “La fuerza física no tiene que ver con la psíquica. La primera es poder enfrentar cosas de peso, otro tipo de cargas. La fuerza psíquica tiene que ver con la posibilidad de ser plástico, flexible, adaptativo al medio para poder adaptarse a las distintas situaciones que se van presentando en cada etapa de la vida”.

Recomendaciones para entrenar la fortaleza mental:

1. No malgastar energía en situaciones que no se pueden controlar. De la misma manera en que lo han hecho Messi o Nadal, lo que importa es concentrarse en la situación actual, en cómo encontrar la mejor solución y dejar de lado todos aquellos aspectos que no están bajo nuestro control.

2. Aprender a cultivar la inteligencia emocional. Identificar los sentimientos cuando las cosas se complican es la clave para desarrollar fuerza mental. “Es clave tener percepción de nuestras propias emociones y observar qué grado de atención, claridad y capacidad de reparación tenemos de nuestras propias emociones”, expresó Veiga.

3. Probar cosas nuevas. Realizar planes diferentes puede llegar a ser una experiencia estimulante para el cerebro. “Una de las fortalezas es contar con cierta capacidad de curiosidad, de interés, de búsqueda. Estar abierto a la experiencia y ser flexible lleva a que no se viva bajo determinados prejuicios, sino abrirse a otras posibilidades. Esta apertura mental permite ampliar la visión y alcanzar un pensamiento crítico que invite a la reflexión”, dijo Veiga.

Y añadió: “También potencia una mayor creatividad. Cuando se quiere algo, esto genera comportamientos nuevos y buscar caminos para poder conseguirlo que no necesariamente son los convencionales”.

4. Liberar la mente de creencias limitantes. A veces podemos pensar que no estamos a la altura de alguna situación, sin embargo, somos mucho más capaces de lo que creemos. Tratar de combatir esos pensamientos negativos es un aspecto fundamental en la construcción de la fortaleza mental, afirman los expertos.

5. Aprender de los errores. Quienes poseen una gran fortaleza mental y disfrutan del éxito analizan sus fallos. Esto permite encontrar cuál fue la equivocación y así en la próxima vez se estará mucho más seguro de lo que se debe hacer.

6. Cortar con las relaciones tóxicas. Estas personas no solo son una gran pérdida de tiempo, sino que también significan un impacto negativo de la energía y el estado emocional. “Cuando dedicamos nuestro tiempo a cultivar relaciones tóxicas, perdemos esa energía necesaria para afrontar crisis, y por consiguiente nos dejamos llevar por las circunstancias. Contar con un entorno que nos dé la bienvenida hace que podamos gestionar mejor nuestros recursos psicológicos y usarlos en situaciones que de verdad merecen la pena”, dijo Arturo Torres, licenciado en Sociología por la Universitat Autónoma de Barcelona y Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona en Psicologiaymente. También es importante discernir entre hechos y opiniones para evitar interpretaciones negativas y dramáticas.

7. Saber perdonar las injusticias y dar otra oportunidad. “El perdón y la compasión son fortalezas personales muy útiles en el área de las relaciones sociales. Es valioso también desarrollar humildad y modestia, donde son los hechos los que hablan de nosotros y no nos sentimos ni especiales ni pretenciosos, sino con una mirada ecuánime de la realidad que nos toca vivir”, expresó Veiga.

8. Tener una actitud prudente. “Significa no hacer cosas de las que después nos podemos arrepentir”, explicó Veiga y añadió: » Esto se asocia a ser reflexivo y resistente a los impulsos, es tener otra de las fortalezas mentales que es la autorregulación, es decir autocontrol, saber qué es correcto y poner en práctica este grado de conciencia, manejar las necesidades, los impulsos y los deseos a través de procesos autorreflexivos”, destacó.

9. Mantener una actitud positiva. “Tener gratitud es ser consciente de las cosas positivas que suceden a diario, poseer optimismo y esperanza y aguardar que lo mejor del futuro está por venir y que será posible en base a un trabajo acorde, también son bases de la fortaleza mental. Otro aliado es el humor que “es una capacidad que permite relativizar los hechos de la vida y trae mayor bienestar”, remarcó Veiga.

10. Pensar en todos los avances logrados en la vida. Cuando se está por bajar los brazos es importante ser capaz de mirar atrás y valorar los logros obtenidos, superando situaciones igual de complicadas e incluso peores que las presentes. Si se pudo salir adelante en ese momento, ¿por qué no ahora?

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