Los retos de RD frente al cambio climático

    Aunque la Rep. Dominicana, por ser un país en vías de desarrollo, es uno de los países que menos gases de efecto invernadero aporta a la atmósfera, con un total de 0.000025%, los compromisos internacionales nos obligan a todos a reducir nuestras emisiones de dióxido de carbono, metano, dióxido de azufre y óxidos nitrosos.

    Y así quedó formalizado en la reciente cumbre de París, donde el presidente Danilo Medina habló frente a los jefes de estado y de gobierno asumiendo el compromiso de reducir nuestras emisiones de 3.6 toneladas, a 2.9 toneladas per cápita, lo cual es más simple de plantear que de hacer, pues para ello tendríamos que reformular los motores de nuestros vehículos, los motores del parque de energía térmica, el parque térmico industrial privado que depende fundamentalmente de gasoil y algunos ajustes menores en la industria cementera que calcina piedra caliza para producir clínker, y ese proceso librera CO2.

    De acuerdo a los datos oficiales de la Dirección General de Impuestos Internos, a finales del año 2005 el parque vehicular dominicano era de 1.8 millones de vehículos, a finales del 2014 había subido a 3.4 millones de vehículos, y ahora ya debe estar en 3.6 millones de vehículos, lo que indica que el parque vehicular nacional se ha duplicado, y si se ha duplicado, entonces el consumo de combustibles fósiles se ha duplicado, y la emisión de gases también, sabiendo que por cada 100 kilómetros recorridos usando combustibles fósiles aportamos 15 kg de CO2.

    La sequía de los años 2013, 2014 y 2015 redujo significativamente el aporte de energía hidroeléctrica limpia, lo que indica que el país tuvo que depender más del parque térmico, aportando mayores niveles de gases de efecto invernadero, pues aunque el país tiene cerca de 650 MW de potencia hidroeléctrica, su uso está limitado mayormente a las horas pico para no dejar sin agua a los acueductos y a los canales de riego, y cada vez que consumimos 100 kWh de energía, aportamos 65 kg de CO2.

    Ya que el presidente Medina ha asumido un compromiso internacional, procede ahora que someta al Congreso Nacional un proyecto de ley mediante el cual se obligue a que todos los nuevos vehículos que sean importados estén provistos de un catalizador electrolítico, y que los vehículos ya existentes en el país sean provistos de ese catalizador, y que para obtener la revista de circulación vehicular, y el marbete de la placa de la DGII, sea necesario que el vehículo pase una prueba de medición de gases, y el que no cumpla no podría circular.

    Reconocemos que esta medida también es más fácil de decir que de hacer, pues en un país donde el dejar hacer lo que siempre se ha hecho es la práctica diaria, establecer nuevas restricciones crea disgustos en la población, sobre todo si esos cambios implican inversiones económicas para los dueños de vehículos.
    De igual manera, el presidente Medina debe colocar en carpeta inversiones en la producción de energía hidroeléctrica en el río Artibonito, en el río Joca, en el río Yuna, en el río Sanate, en el río Chavón y en el río Soco, ya que después de la construcción de las hidroeléctricas de Pinalito y Palomino, hechas por Leonel Fernández, la inversión en hidroeléctricas ha sido nula. Las grandes presas dominicanas fueron obras de Balaguer.

    Los parques eólicos deben continuar para ampliar la producción de energía limpia en Baní, en Barahona, en Pedernales, en Bávaro, en Punta Cana, en Puerto Plata, en Luperón y en Monte Cristi.

    En fin, el discurso del Presidente Danilo Medina, en París, le compromete a cumplir con cada una de esas metas, debido a que a partir de ahora los organismos internacionales harán sus propias mediciones para determinar si realmente estamos reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, o si todo sigue peor que antes. 

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