Desde su fundación en 1498, la ciudad de Santo Domingo ha sufrido transformaciones en el diseño arquitectónico de sus edificaciones. Sin embargo, en cuanto a planificación urbanística concierne, los sectores que la componen crecieron de forma desigual.
Las construcciones modestas, no superior a cuatro niveles, de sectores como el ensanche La Fe, Villas Agrícolas, Villa Juana, Villa Francisca y Villa Consuelo contrastan con las imponentes torres del Naco, Piantini y Los Cacicazgo.
Estas diferencias responden a los parámetros de edificación establecidos en ordenanzas emitidas por el Ayuntamiento del Distrito Nacional. Específicamente, el crecimiento de las edificaciones está regulado por un instrumento normativo que recibe el nombre de Zonificación Indicativa sobre Densidades, el cual establece los niveles de las construcciones, tipo de uso y la densidad.
Normativas que a juicio de la vicepresidenta de la Asociación Dominicana de Constructores y Promotores de Viviendas, María Gatón, representan una traba para el desarrollo de la ciudad. “Necesitamos un mejoramiento de las normativas urbanas que nos permitan optimizar la ocupación del suelo para poder construir apartamentos que sean adquiribles por familias de escasos recursos”, sostiene.
De acuerdo con la arquitecta, generalmente, las viviendas de bajo costo se construyen en zonas suburbanas que no están dotadas de los servicios de disposición de las aguas residuales, de interconexiones a las redes y de energía eléctrica.
Explica que como el desarrollador debe invertir en las infraestructuras necesarias, no pueden, aunque quisieran, vender esas viviendas a un costo menor, porque los ayuntamientos no urbanizan terrenos.
“No es justo, ni equilibrado, porque el ciudadano tiene derecho a un suelo urbanizado, porque al final quien paga esto es el ciudadano cuando compra la vivienda”.
La arquitecta considera que el nuevo enfoque urbano debe apostar a la renovación y revalorización de los sectores de la ciudad, optimizando los terrenos, aumentando consigo la densidad en estos espacios. Entre los sectores que tienen un alto potencial de desarrollo urbanístico, mencionó a Villa Juana, Villa Francisca, Villa Consuelo y Villa Duarte.
En ese sentido, reveló que le propuso a alcalde del Distrito, David Collado, tomar como modelo al sector de ensanche La Fe, porque está dotado de alcantarillado sanitario así como de equipamientos hospitalarios y deportivos. “Solo sería ver qué le hace falta”, subraya.
La opinión del urbanista Erick Dorrejo no es muy diferente. Explica que las normativas se han realizado en base a un ejercicio de observación en función de lo que ya está definido, es decir, que la tendencia ha sido mantener el mismo modelo de edificación y uso de suelo.
Afirma que las normativas no pueden regirse bajo esos criterios, porque deben ser el resultado de un estudio de identificación de suelo y sobre todo determinar si se quiere una ciudad que crezca en altura o de forma horizontal.
“Esa no es la forma de normalizar una ciudad, por eso hoy tenemos sectores con edificios muy altos y otros sectores con edificios no tan altos. Este no es el mejor criterio”, acentúa.
Concluye en que bajo las condiciones explicadas, el mercado inmobiliario es quien impone el ritmo de la construcción y el precio de la zona en función de la infraestructura y servicios básicos disponibles. El experto en urbanismo sugiere que la política de crecimiento urbanística sea definida por el Ayuntamiento en función de un plan que determine los mejores usos de suelo a edificar, poniendo especial atención a la dotación de los servicios básicos necesarios como la demande de espacios públicos y conexiones viales. Habla de una política que apunte a consolidar centros y que el Distrito Nacional tenga zonas puntuales donde pueda tener edificio en altura, pero conectados a una red efectiva de transporte colectivo. “El Distrito Nacional debe crecer hacia arriba, pero lo condiciono a una transformación en el sistema de movilidad urbana y una rehabilitación de espacios públicos que proporcionen una compensación ambiental ”, indica. Entiende que se necesitan normativas que no penalicen tanto los aspectos de las construcciones, sino que faciliten elementos que contribuyan al bienestar de la ciudad.
Dice ADN ha sido débil
El presidente de la Fundación Universitaria Dominicana Pedro Henríquez Ureña (Fudphu), Raúl de Moya, quien forma parte de la mesa urbana de la Facultad de Arquitectura y Arte de la academia, opinó que independientemente del mercado, el Ayuntamiento como gobierno local debería estar pautando hacía dónde y cómo debe crecer la ciudad. Consideró que el Ayuntamiento ha sido muy débil en el ordenamiento de la ciudad y hasta dañino en permitir que crezca fuera de un marco de planificación y una visión de ciudad integral.“No vale tanto normar un sector, sino se ve la ciudad como un ente completo. Las normas se hacen como medio para alcanzar un objetivo y el objetivo no se pone claro”, dijo. Indicó que no basta con hacer una normativa en un sector que libere la densidad, sino se dota de infraestructuras necesarias como el agua, energía eléctrica, un sistema de drenaje pluvial, sanitario y equipamiento urbano.
