Crisis del sector construcción y las pretensiones de querer tapar el sol con un dedo

La industria de la construcción es uno de los principales sectores de producción de riquezas del país, por lo que se debe enfrentar de manera seria y con el rigor que merece, el anuncio hecho por el gobernador del Banco Central, lic. Héctor Valdez Albizu, de que el sector de la construcción decreció un 2.7% en el primer semestre de este año, percibido a través del producto interno bruto, habiendo crecido en un 16,8% en el primer semestre del 2016.

Todas las crisis financieras no se originan de formas iguales, y de ahí la importancia de enfrentar este flagelo para que no se vuelva a repetir, porque de lo que se trata, no es solo buscar alternativas para iniciar su recuperación, sino planificar acciones de políticas públicas para que las crisis no surjan.

La Gran Depresión de la década del 1930, aunque se produjo el 29 de octubre del 1929 y duró hasta principios de los años 40 en los Estados Unidos, debido a la caída de la bolsa de valores, se conoce como la depresión más larga en el tiempo, pues afectó con más profundidad y abarcó a la mayor cantidad de países. Esta recesión fue tomada como ejemplo por producir grave daño en la economía a nivel mundial.

Otro problema financiero que también surgió en los Estados Unidos, fue el conocido como las hipotecas subprime, que se originó básicamente después del estallido de una burbuja especulativa en el mercado inmobiliario en el año 2006.

Esta crisis financiera mundial se inicia en marzo del año 2007, donde más de cuarenta agencias que habían emitido hipotecas inmobiliarias de altos riesgos se declararon en quiebra o cerraron sus puertas, porque los emisores planificaron la venta a las agencias de valores de hipotecas, conocidas como subprime o basuras, sin tener la más mínima preocupación por el alto riesgo en las faltas de pagos en el futuro, otorgaron préstamos sin verificar los datos de las rentas anuales de los adquirientes.

Desde finales de la década de los noventa los precios de las viviendas habían aumentado, por lo que el inversionista entendía que las construcciones de viviendas era la mejor opción de negocio, ya que le ofrecía mayor seguridad financiera y de riqueza. Esto fue cambiando por el incumplimiento de pago de parte de los poseedores de los préstamos, donde la gran mayoría tuvieron que devolver sus casas, trayendo consigo una saturación del mercado.

En República Dominicana, la crisis actual del sector construcción obedece a varios factores públicos y privados.

Desde el año 1984, no se registraba una reducción tan grande de este sector a partir del PIB medido por el Banco Central, esto se comprueba claramente en la reducción de la inversión pública, que según la Dirección General de Presupuesto, la inversión en obras públicas disminuyó en un 13.80% entre enero y julio de este año donde, pasó de RD$27,089.7 millones en el 2016 a RD$23,363.5 millones este año 2017.

Hay que destacar que en el 2015, se inyectaron más recursos que en este año en curso en igual periodo, cuyo valor ascendió a RD$23,795.6 millones.

La decisión anunciada por el ministro administrativo de la Presidencia, lic. José Ramón Peralta, de que el gobierno erogará RD$20,000 millones, recursos económicos que se le asignará a los ministerios de Obras Públicas y Agricultura, la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE), el Instituto Nacional de Aguas Potables (Inapa), el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi), la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), el Instituto Nacional de la Vivienda (INVI), y las demás corporaciones de acueductos y alcantarillado en todo el país. Es sin lugar a dudas una medida muy importante, porque tiende a dinamizar estas instituciones estatales de la construcción y por consiguiente contribuye al crecimiento económico del mismo, para tratar de llegar al proyectado por las autoridades de un 5% del Producto Interno Bruto, que es un paso positivo para la economía del país.

Los constantes incrementos en el precio de los materiales y la mano de obra de la construcción, así como la tendencia alcista de la tasa del dólar norteamericano, el pago del uno por ciento (1%) sobre el patrimonio inmobiliario total de las personas físicas, Impuesto de la Propiedad Inmobiliaria (IPI), exceptuando las propiedades cuyo valor no exceda los 7 millones de pesos, todos estos factores contribuyen a la disminución de los proyectos privados de construcción de edificaciones cuyos costos estén por encima de los 7 millones citados anteriormente.

Se hace urgente buscar mecanismos que resuelvan estos problemas que afectan directamente a la nación.

No podemos negar el interés del gobernador del Banco Central, conocedor del comportamiento de la economía, de que la misma se dinamice, quien liberó RD$20,423.2 millones del encaje legal, para préstamos al 9% para la vivienda y al 8% a los sectores productivos y el consumo.

Ahora bien, es inútil pretender tapar el sol con un dedo, por lo que se debe evitar que el sector más importante y productor de riqueza, como es el de la construcción, el gobierno vuelva a disminuir en el presupuesto del próximo año la inversión pública, y no solo eso, sino vigilar que lo destinado para las construcciones estatales, sea desembolsado cónsono a lo planificado, y no dejar que el barco se hunda para luego tratar de sacarlo a flote. Lo mismo que las autoridades del Banco Central deben tomar las medidas en pro del crecimiento a tiempo, no después de ocasionado el daño, reflejado en este primer semestre, en una disminución de la construcción en 2.7%, si en verdad queremos seguir siendo una de las economías de mayor crecimiento. Lo demás son números fríos y nada más.