“En geriatría hay que tener una dosis alta de tolerancia”

El doctor Medrano comentó que “en Madrid tuve la suerte de tener profesores de mucho prestigio, quienes me indujeron a la investigación”.
El doctor Medrano entró a la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra a estudiar medicina en la segunda promoción de la carrera

El doctor Martín Medrano es el pionero en la especialidad de geriatría, a través de la cual ha hecho importantes aportes, no solo al país, sino al mundo, en beneficio de los adultos mayores.

En el país fue el creador del primer Servicio de Geriatría del Hospital Regional José María Cabral y Báez, de la cátedra de esta materia en una universidad, donde ha traspasado sus conocimientos a decenas de estudiantes, y a nivel mundial, en su rol de investigador de la Universidad de Columbia y de la PUCMM, descubrió dos genes como factores de riesgos de la enfermedad de Alzheimer que no se había descrito antes.

Como profesor investigador de la PUCMM, médico en ejercicio y padre de familia, Medrano crea el complemento perfecto para tener una vida satisfactoria, pues asegura no cree que una persona sea feliz si se dedica a una sola cosa.

1. Infancia
Mi niñez fue como la de cualquier niño de un barrio popular, recuerdo cuando vivía en el Ensanche Bermúdez y en el Ensanche Libertad, jugaba pelota en la calle, compartía con los demás niños y, sobre todo recuerdo que mi mamá enfatizaba mucho en ir a la escuela, aunque ella no tenía una educación formal, estaba muy clara de que sus hijos tenían que seguir formándose y así lo hicimos, todos seguimos la recomendación de mamá y cuando había que castigar si no se hacían las tareas de la escuela, nos castigaba. Éramos todos felices. Éramos cinco hermanos: tres varones y dos hembras, ellas nos llevaban un poco más de año, eran las que velaban por nosotros, siempre compartiendo, a veces nos peleábamos los varones, pero compartíamos todos en el barrio”.

2. Méritos estudiantiles
Recuerdo en el bachillerato, mi hermano mayor es una persona muy inteligente, se ganó la medalla al mérito en el Liceo Ulises Francisco Espaillat, y yo gané en el año que me tocó el segundo lugar de la medalla al mérito con las orientaciones de mi hermano, porque él tenía un promedio altísimo y me explicaba, de hecho fue quien me enseñó a leer, pasé del primero al tercero, porque tenía muchas destrezas de lectura, mi hermano me había enseñado, y asimismo fue en el bachillerato”.

3. Inicios en la medicina
Entré a la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) a estudiar medicina en la segunda promoción de la carrera, vivía muy orgulloso de ser estudiante de medicina, porque era la primera vez que había esa carrera en Santiago y la gente lo veía como algo diferente, como las personas que estudiaban con cadáveres y llamaba un poco la atención, era muy llamativo. Cuando comenzamos, la universidad eran un poco selectiva, porque solamente aceptaban 125 estudiantes por año y una parte de ellos eran extranjeros; los escogían por el índice académico, tú tenías que tener mínimo 2.5 para entrar, pero eso no te aseguraba, si otros tenían mejor índice y escogían los 125 te podías quedar fuera. Al principio era muy competitivo y tratábamos siempre de llevar buenas notas”.

4. Especialidad
Mi meta siempre fue viajar al extranjero a formarme, cuando terminé la universidad me fui a España; ese fue uno de los momentos de mayor impacto cuando me aceptaron en un hospital de Madrid, de la Universidad Complutense para ir a hacer la especialidad en Geriatría, conseguí el primer año en un hospital, que era de mucho prestigio: la clínica Puerta de Hierro de Madrid. Luego, los dos años siguientes me fui al hospital Central de la Cruz Roja, que era propio de Geriatría. Me incliné por la geriatría, porque desde que estaba estudiando me gustaba la parte clínica, no me gustaba la parte quirúrgica, pero veía la medicina interna que es la clínica pura con la limitante, que no era una subespecialidad determinada, sino que es muy general, y yo quería algo más específico. Entonces comencé a leer sobre la geriatría, pensé que se podía hacer un nicho que podríamos desarrollar, además no existía nadie en el país y lo vi como una oportunidad de poder desarrollar una especialidad que no se conocía y traerla, viendo precisamente la necesidad, porque nadie se dedicaba a la parte de los ancianos, eso fue lo que más me atrajo”.

5. Llegada de los hijos
Otra vivencia inolvidable fue que estando en Madrid tuve mi primer hijo, mi esposa también estaba haciendo la especialidad de neurología, eso fue uno de los momentos de más impacto. Creo que cada uno de los hijos son especiales, cada uno tiene una particularidad, cuando nace el primero esa es la particularidad, el primero fue varón, pero la segunda fue hembra, entonces ese es otro momento tan importante. Yo enviudé y tengo una segunda nupcias, mi esposa actual no tenía hijos, luego de tener dos hijos grandes viene una niña, que es otro acontecimiento, y el varoncito el último que nace; cada uno de esos momentos uno lo recuerda, te impacta, te emocionan, eso marca mucho a uno, uno lo vive, lo disfruta”.

6. Investigación
Haciendo la especialidad en Madrid, tuve la suerte de estar con profesores de mucho prestigio, quienes me indujeron a la investigación. Soy médico clínico, pero la mitad de mi tiempo profesional es en la investigación, ellos me inculcaron esa parte, las primeras publicaciones que hice como residente fue allá, incluso un profesor me escogió para escribir un capítulo de un libro, fue el primer libro sobre hipertensión en los ancianos, que se editó en español y yo fui coautor de éste. Cuando el profesor Guillén Llera me escogió entre los muchos residentes, -extranjeros éramos solamente cinco, después todos eran españoles-, para darme la responsabilidad de escribir el capítulo me sentí muy halagado, pero era un gran reto, porque un capítulo de un libro y más sobre una especialidad en la parte de hipertensión había que revisar mucho. Cuando el libro salió, tuvo una acogida muy buena, fue editado por Editorial Sando y eso me marcó, despertó el interés de seguir las investigaciones y seguir escribiendo. Luego edité un libro mío en el país sobre geriatría y soy coautor de cuatro libros más en forma de contribución de capítulos. Publicaciones científicas tengo alrededor de 60 en revistas indexadas con la Universidad de Columbia y con la PUCMM, donde desarrollo mis proyectos de investigación”.

7. Hallazgo científico
Producto de esas investigaciones para las publicaciones, contribuí al descubrimiento de dos genes nuevos como factores de riesgos de la enfermedad de Alzheimer. El primer gen lo descubrí hace más de seis años y esos genes no se habían descrito anteriormente. Con los trabajos de nosotros en el país con la Universidad de Columbia de Nueva York y en laboratorio de genética se trabaja lo que es la parte del rastreo genómico, y fruto de ese trabajo que comenzamos en el 99 se han hecho esos dos aportes a la ciencia sobre sus genes. Todo el que trabaja en ciencias e investigación, cuando publica un artículo y más si es de un impacto como ese, es como si fuera una fiesta en la casa, de hecho los investigadores de todos los temas que te conocen comienzan a felicitarte, todo el mundo te quiere llamar, porque saben el esfuerzo que es investigar y poder publicar, pero cuando se tiene un impacto con el descubrimiento de algo que es trascendental para la ciencia, es de mayor impacto para nosotros, es como un hijo que tienes. En la PUCMM hemos trabajado con la parte de investigación en la misma línea de envejecimiento cerebral”.

8. Pionero
Fui el primer geriatra en la ciudad de Santiago, llegué en el 86, me instalé en la Clínica Corominas y abrí el primer servicio de geriatría en el país, fui el primer geriatra que ganó un concurso, que salió de la plaza de geriatría y abrimos el primer servicio de geriatría en el hospital Cabral y Báez. También, abrí la primera Residencia de Geriatría, el primer programa de geriatría, no existía en Salud Pública, instalamos también la primera cátedra de geriatría en la Universidad Tecnológica de Santiago, presentamos la propuesta a la universidad para incluirla en el Pensum de la carrera y en el año 89 se incluyó como asignatura. Comenzamos a dar la clase de geriatría en Utesa, que fue la primera universidad en ese aspecto. En el Cabral y Báez, algunos de los estudiantes que eran de grado, me los encontré en posgrado, y somos colegas especialistas, ya trabajamos juntos”.

9. Reconocimientos
Este año tuve el privilegio de que la Asociación Dominicana de Geriatras y la Sociedad Dominicana de Geriatría me hicieran un reconocimiento en sus congresos, y el Colegio Médico Dominicano me reconoció como Maestro de la Medicina. Este es el máximo galardón en cuanto a reconocimientos médicos, que se hacen en el país por parte del Colegio Médico Dominicano. Ellos tienen una serie de requisitos, exigen que desarrolles investigación, que seas docente, que trabajes en la clínica, que hayas hecho un aporte a la medicina en el país; los geriatras me propusieron, cumplí los requisitos y me dieron el reconocimiento. Creo que tener un reconocimiento así es más para compartirlo con los amigos, con la familia, porque ese es el mismo trabajo que tú has estado haciendo todo el tiempo, es bonito, uno lo comparte, eso es lo que más disfrutas, después eso pasa, pero creo que sí es bueno reconocer en vida los trabajos que se han hecho”.

10. En las consultas
Mi esposa me dice que tendré que escribir un libro de todos los cuentos que le hago, porque como trabajo con adultos mayores y muchos tienen demencia, me hacen tantas anécdotas, uno tiene muchas situaciones, pero siempre digo que en eso hay que tener paciencia. A veces viene un paciente y lo que quiere es hablar contigo y la hija diciéndole papá vámonos y él que no, agarrado de la silla, entonces tienes que servirle, reír con ellos y darle el tiempo, porque es lo que están buscando precisamente, alguien que lo escuche. Siempre le he dicho a mis residentes que en Geriatría uno tiene que tener una dosis alta de tolerancia, porque está trabajando con el paciente y los familiares, ellos reciben todo el estrés del paciente y a veces los familiares te lo van a transmitir a ti. Esas son de las cosas que uno tiene que aprender a manejar”.

Principal fuente de aprendizaje

En la PUCMM soy profesor-investigador, tengo los dos roles, trabajo tiempo completo en la universidad, pero el 50% es para la Escuela de Medicina, donde doy clases de Geriatría. Coordino el internado de los internos que están en la Clínica Corominas, que funciona como una clínica universitaria, porque hay residentes e internos de la universidad. También contribuyo con la asesoría de tesis de los estudiantes de Medicina, y por otro lado tengo medio tiempo por la Vicerrectoría de Investigación e Innovación para dedicarme a los proyectos de investigación y publicaciones.
En las clases hay estudiantes que te ponen a pensar, que te hacen un desafío con las preguntas, que a veces no las tienes a mano y tienes que irte a revisar el tema. Siempre se lo digo a ellos, lo importante es que tengan inquietudes, que cuestionen todo, y quizás a veces cuestionan demasiado, pero lo interesante es eso, que le presentamos un dato específico. Cuando un estudiante te saca a relucir algún aspecto que no lo tienes claro, son de las cosas que hacen que uno investigue, por eso me gustan las aulas, hacen que uno tenga que irse en la noche a revisar el tema, entonces le digo en la próxima clase vamos a discutir y a ver eso, y si tengo que decirles me equivoqué en el concepto anterior, lo hago. Hay estudiantes muy inquietos, muy buenos, tengo la satisfacción de que algunos de los estudiantes que fueron de grado, luego se decidieron por hacer Geriatría y fueron muy buenos, luego fueron residentes conmigo.

Repaso
En las clases, hay estudiantes que te ponen a pensar, que te hacen un desafío con las preguntas, que a veces no las tienes a mano y tienes que ir a revisar el tema”.

En desarrollo
Tenemos dos proyectos que ganamos con fondos concursables de FONDOSYT del MESCyT, y eso también tuvo un impacto; son de las cosas que te marcan también”.

Estudios
Cuando comenzamos los estudios, la universidad era un poco selectiva, solamente aceptaban 125 estudiantes por año y una parte de ellos eran extranjeros”.

Complemento
El día a día uno tiene que disfrutarlo y compartir. Disfruto muchísimo cuando salgo con la familia, cuando me junto con los amigos, después de jugar golf a tomar una cerveza”.

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