El salto al cine de los videojuegos no se detiene

La película “Sonic” combina técnicas como la animación, imágenes generadas por ordenador y acción en vivo.

El erizo azul de los videojuegos, Sonic, promete entretenimiento para toda la familia, solo que ahora es a través de la pantalla grande.

El personaje de la franquicia Sega, uno de los juegos para consolas más vendidos de la historia, se actualiza al 2020 después de conquistar las pantallas desde 1992 con Sonic the Hedgehog.

En su salto al cine, Sonic tendrá la voz de Ben Schwartz y deberá combatir al doctor Robotnik/Eggman, encarnado por el carismático Jim Carrey. La película combina técnicas como la animación, imágenes generadas por ordenador y acción en vivo que se reunirán en la ciudad de San Francisco (EE.UU.), el escenario en el que las velocidades supersónicas de Sonic llegarán al planeta Tierra, un lugar en el que el erizo se siente solo.

El pasado año, Pikachu también pasó del mundo de los videojuegos al cine, un viaje que emprendieron en el pasado otros personajes digitales, la mayoría con consecuencias catastróficas, y que ha sido cada vez más habitual con varias superproducciones en gestación.

Cine y videojuego están condenados a entenderse. La industria del juego factura más del doble que su hermano mayor y su crecimiento anual es imparable desde hace una década.
En las cuatro décadas de industria del videojuego, han sido muchos los intentos de trasladar personajes virtuales a la gran pantalla, con desigual resultado.

Una de las más desastrosas adaptaciones fue la de Super Mario Bros en 1993. Uno de los primeros intentos y probablemente el mayor fracaso de crítica y público de todos los realizados en este tiempo. Más recientemente, y con muchas mejores intenciones llegó Assasins Creed (2016), de Michael Fassbender, con una trama desconcertante, o el Prince of Persia (2010), de Jake Gyllenhaal, que tampoco tuvo la recepción que se esperaba.

El intento de llevar el universo del videojuego World of Warcraft al cine con Warcraft (2016), tampoco funcionó pese a que se esperaba mucho de la elección del director, Duncan Jones (hijo de David Bowie), ganador de un Bafta.

Como en ocasiones anteriores, estos intentos demostraron una vez más que la pasión no es suficiente para trasladar un videojuego a la gran pantalla.

En estos años también ha habido algunos intentos que, por lo menos han conseguido cautivar al público aunque, que no siempre al público ‘gamer’.

La saga Resident Evil, con un total de seis películas, demostró que hay vida más allá de las consolas, probablemente porque sus creadores -igual que el de la producción que se estrena este fin de semana-, no se empeñaron en trasladar el videojuego a la gran pantalla, sino que adaptaron pasajes y la trama general.

Directores de éxitos

Paul W.S. Anderson produjo seis y dirigió cuatro de la saga Resident Evil. El director inglés también es artífice de otro de los más aclamados saltos del videojuego al cine, el de Mortal Kombat en 1995, que fue todo un taquillazo para la época y hoy está considerado película de culto friki.

Lara Croft ha sido otro caso de éxito, por lo menos en taquilla. La saga ‘Tomb Raider’ ha tenido una decena de entregas en los videojuegos y tres en la gran pantalla, dos con Angelina Jolie y una con Alicia Vikander. En la evolución del personaje, el cine ha seguido el paso marcado por el videojuego, y en sus últimas entregas, Lara Croft dejó a un lado las curvas y el cuerpo de maciza.

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