Menos alarma

Dada la consabida falta de disciplina de nuestro pueblo, muchos expresaron sus temores y dudas respecto a si se mantendría la disciplina que impone la actual crisis por COVID-19, cuando las autoridades decidieron la reapertura económica. Efectivamente, mucha gente en las calles y aunque se observa uso más o menos regular de mascarillas, se ha relajado el distanciamiento social y se escuchan malos augurios por eso. Pero positividad y letalidad siguen en reducción; ante ese hecho, hay que reducir aquella alarma también. Aumento de número de contagiados no indica agravamiento epidémico. No es tanto por la apertura económica en sí, sino porque están haciéndose más pruebas, 1,900 diarias en promedio. No estamos donde queremos; pese a todo tendemos a estabilidad, sí.

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