El primer día

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Mañana, tempranito, aíslate en casa y pídele a Raquel que nadie te perturbe (ni llamadas, ni buscones, ni alabarderos). Concéntrate en tu yo más auténtico. Recuerda los mejores consejos de tu viejo. Repasa despacio tus valores y principios. Rememora toda la urdimbre de una historia nacional que te ha motivado a ser lo que eres… Entonces sal de incógnito a recorrer las calles donde vive tu pueblo sencillo, tu gente, tus más leales amigos. Y después llégate al Congreso Nacional, solo con ellos en tu pensamiento, y disponte a conquistar un espacio grande y noble en la historia (que es mucho más que hacer cuatro años de gobierno).

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