El Día Internacional de la Música y el reto sinfónico de RD

La República Dominicana cuenta con el ecosistema y potencial de convertirse en capital regional de la música clásica, superando algunos retos

Orquesta Sinfónica Nacional en el Teatro Nacional Eduardo Brito
Orquesta Sinfónica Nacional en el Teatro Nacional Eduardo Brito

La música académica dominicana ha vivido un ciclo de fortalecimiento que, para quien suscribe, los medios de comunicación estan en deuda con reconocerlo y promocionarlo con la amplitud que merece. El prestigio creciente de su Orquesta Sinfónica Nacional, la labor formativa del Conservatorio Nacional y el empuje de instituciones como la Fundación Sinfonía, Amigos del Teatro Nacional y la Fundación León Jiménes configuran un ecosistema con potencial para transformar a Santo Domingo en una verdadera capital regional de la música académica.

Pero el salto definitivo exige visión institucional y políticas sostenidas que, con voluntad, estamos en capacidad de acoger.

Un presente en movimiento

La Orquesta Sinfónica Nacional goza de un creciente prestigio internacional
La Orquesta Sinfónica Nacional goza de un creciente prestigio internacional

Aunque su protagonismo mediático es limitado frente a géneros comerciales o tendencias urbanas, la infraestructura institucional de la música académica en el país ha evolucionado con pasos firmes. Y existen señales claras de maduración y profesionalización en los últimos 15 años.

Organizaciones como la Fundación Sinfonía, Amigos del Teatro Nacional y la Fundación León Jimenes se han posicionado como catalizadores clave del desarrollo y exposición de lo sinfónico y operístico en el país. Gracias a su gestión, se han realizado alianzas con instituciones internacionales como The Metropolitan Opera de Nueva York o la Royal Opera House de Londres, permitiendo no solo el acceso a repertorios y artistas de élite, también al know-how necesario para elevar los estándares de producción.

Por su parte, la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) —la institución más antigua de su tipo en el Caribe— ha consolidado una temporada estable con dirección artística de alto nivel bajo el maestro José Antonio Molina, así como colaboraciones con solistas internacionales de primera línea.

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Este año, la OSN ha ejecutado una programación ambiciosa que incluyó obras de Mozart, Mahler y Tchaikovsky, con una respuesta positiva del público dominicano, lo que indica un ecosistema receptivo y en crecimiento.

José Antonio Molina ha logrado articular un repertorio de primera línea
José Antonio Molina ha logrado articular un repertorio de primera línea

El Conservatorio Nacional de Música, adscrito al Ministerio de Cultura, mantiene su rol como semillero de instrumentistas y docentes, con programas de nivel técnico y superior. Sin embargo, aún enfrenta desafíos que permitan su propósito de ponerse a tono con las exigencias contemporáneas de la industria musical global.

Día Internacional de la Música: 1 de octubre

El Día Internacional de la Música se celebra cada año el 1 de octubre desde 1975. La fecha fue establecida por el Consejo Internacional de la Música (IMC), fundado en 1949 por la UNESCO.

El IMC buscaba promover el arte musical en todas las partes de la sociedad, aplicar los ideales de paz y amistad entre los pueblos y destacar la evolución y el intercambio cultural, así como la apreciación mutua de los valores estéticos.

La idea de crear un Día Internacional de la Música partió del violinista y director de orquesta Yehudi Menuhin, entonces presidente del Consejo Internacional de la Música, y del compositor ruso Boris Yarustowski.


Desafíos y oportunidades: una modesta propuesta de hoja de ruta

Mirar hacia los próximos 5 a 10 años requiere proyectar el desarrollo de la música académica dominicana con criterios de política pública, sostenibilidad institucional y visión regional. En ese sentido, uno de los mayores retos sigue siendo la falta de un plan nacional de fomento a la música académica, que articule las distintas iniciativas públicas, privadas y sociales bajo una hoja de ruta común.

El Ministerio de Cultura, pese a esfuerzos reconocibles como el apoyo a festivales y algunas producciones sinfónicas, debe estar llamado a una estrategia superior de impulso a la música académica. Comparado con países como Colombia (con su Plan Nacional de Música para la Convivencia), Chile (con su programa de Escuelas Artísticas) o México (con el Sistema Nacional de Fomento Musical), la República Dominicana tiene una oportunidad para elevar como prioridad el esfuerzo que actualmente hacen instituciones privadas o esfuerzos individuales.

Esto impacta directamente en la formación del público, la expansión de las audiencias y el acceso de nuevos sectores a la experiencia sinfónica. A pesar de los notables esfuerzos de la OSN y Fundación Sinfonía para descentralizar sus actividades —como llevar conciertos a Santiago, Baní o La Vega—, la mayoría de la actividad sinfónica y operística sigue concentrada en Santo Domingo. Una agenda descentralizada, en términos de visión formativa y recursos, debería promover la multiplicación de orquestas juveniles regionales, festivales itinerantes y redes de formación en provincias.

Mayor exposición

Asimismo -una propuesta que, en su justo crédito, me compartió el reconocido periodista Miguel Guerrero y de la que me hago eco- es la apertura regular y sistemática de los escenarios principales, como el Teatro Nacional, a los nuevos valores de la ejecución y del canto lírico. Una propuesta que permitiría «aclimatar», desde su génesis formativa, a la nueva generación de talentos, permitiendo darlos a conocer al público y artículando un programa mucho más amplio y continuado de recitales y conciertos.

Este modelo, precísamente, es lo que desarrolló el músculo del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, fundado por José Antonio Abreu en 1975 y que, a pesar de los problemas estructurales actuales del país, el impacto social, formativo y simbólico del Sistema ha sido replicado en más de 50 países. El modelo combina educación gratuita, formación colectiva, exposición semanal de los talentos en público -el necesario «fogueo»-, enfoque comunitario y excelencia artística. República Dominicana tiene todo lo necesario para adaptar una versión modular de este modelo en alianza con fundaciones privadas y el gobierno local.

Para lo anterior, continúar con el apoyo al Conservatorio Nacional es clave. La reinauguración de su edificio sede el pasado 2024 dejó un buen sabor de boca. Pero no debe quedarse allí: la integración de tecnologías digitales, cursos de gestión cultural, producción musical y composición contemporánea son hoy demandas fundamentales de la educación artística global. La cooperación con instituciones como Berklee College of Music -el Conservatorio es Berklee Global Partner– podría ofrecer rutas para esa transformación.

El presidente Abinader cortó la cinta de la reinauguración del Conservatorio Nacional en noviembre de 2024
El presidente Abinader cortó la cinta de la reinauguración del Conservatorio Nacional en noviembre de 2024

La creación de más becas de movilidad internacional, fondos concursables para investigación y residencias artísticas para músicos dominicanos también sería un incentivo vital para estimular al creciente e innegable talento joven local.

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Lecciones de la región: qué podemos aprender de nuestros vecinos

Una visión de futuro requiere mirar más allá de las fronteras. En América Latina, varios países han desarrollado políticas públicas exitosas para fortalecer la música académica como parte de su identidad cultural y su política social.

Más allá del modelo del sistema venezolano, en Colombia, la Red de Escuelas de Música de Medellín ha transformado barrios vulnerables con programas de formación musical desde la niñez. En Perú, el proyecto Sinfonía por el Perú —liderado por el tenor Juan Diego Flórez— ha creado un movimiento nacional que articula arte, educación y cohesión social.

Chile, por su parte, ha consolidado una Red de Orquestas Juveniles e Infantiles financiada parcialmente por el Estado, que actualmente articula más de 18.000 jóvenes músicos en todas las regiones del país. México cuenta con el Programa de Orquestas Comunitarias de la Secretaría de Cultura, vinculado al fortalecimiento del tejido social.

República Dominicana no parte de cero. La clave está en traducir las lecciones aprendidas a la escala, el presupuesto y el tejido cultural dominicano. Esto implica decisiones estratégicas. Para el Día Internacional de la Música, este 1 de octubre, ¿valdría pensar en el fortalecimiento de la OSN y el Conservatorio Nacional como centros irradiadores? ¿valdría pensar en la formación de núcleos regionales? ¿valdría la pena poner a la música académica como prioridad en los los programas de educación artística nacional? Creo que todas las respuestas son afirmativas.

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