Sus restos recibirán hoy cristiana sepultura en Puerta del Cielo y el cortejo fúnebre saldrá de Blandino a las 11:00 a.m.
El poeta, editor y gestor cultural José Rafael Lantigua, fallecido en la madrugada de ayer 5 de agosto del 2025, a los 75 años, se encontraba luchando desde hace varias semanas por su vida, tras haber contraído una bacteria durante un viaje a Turquía.
Lantigua se caracterizó por ser uno de los intelectuales más sólidos de República Dominicana, a quien se debe, entre otros méritos, la internacionalización de la Feria del Libro.
Escritor y gestor de la cultura, además de la poesía escribió crónicas literarias durante varios años en Diario Libre, sus colaboraciones siempre fueron de las más leídas. Asimismo, sus ensayos y en general su pasión por el lenguaje le llevaron a ocupar en la Academia Dominicana de la Lengua la silla A, que perteneció originalmente al fundador y primer presidente de esa corporación, Adolfo Alejandro Nouel, expresidente de la República y arzobispo de Santo Domingo. Le apasionaban la lectura, la política, la música, el deporte y el estudio de la historia dominicana y universal.
Fue, se pudiera decir, un obrero del idioma. Cada verso, cada ensayo, cada artículo, los trabajaba de manera tan esmerada que cada frase parecía una joya, por tan cuidada y valorada.
José Rafael Lantigua había dirigido Biblioteca, suplemento literario del diario Última Hora entre 1985 y el 2000, donde promovió activamente la literatura nacional e internacional. Esa fue la primera experiencia para, cuando llegó al Ministerio de Cultura, fundar la revista País Cultural. Bruno Rosario Candelier, presidente de la Academia Dominicana de la Lengua, valoró así su labor: “Los veinte años al frente de Biblioteca, un suplemento dinámico, vivo y abierto a todos los autores y corrientes nacionales, revelan no solo la capacidad de trabajo de un estudioso de nuestras letras, sino una labor altamente encomiable, fervorosa y permanente de un intelectual preocupado por el destino del libro dominicano y por el desarrollo del arte literario.
Hace poco su biblioteca personal (uno de sus mayores tesoros) sufrió la pérdida de algunos ejemplares producto de lluvias. Biblioteca que construyó adquiriendo libros, tras hurgar en bibliotecas y en librerías de Oriente y de Occidente, de sur a norte, y de este a oeste del globo terráqueo, “siendo el más cosmopolita viajero itinerante”, según consigna la página de la Fundación León Jimenes.
Para entonces había sido el presidente de la Comisión Permanente de la Feria del Libro (1997–2000) y fundador de la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo. Junto a don José León Ascencio – y al poeta Enriquillo Sánchez- fue el propulsor del Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes , instaurado en 1997 y que aún existe.
Leonel Fernández, a la sazón presidente, lo nombró ministro de Cultura, puesto en el que duró del 2004 al 2008, y dejó un nivel de realizaciones que son referencias de cómo defender y hacer cultura.
Actualmente era director del Centro de Estudios de la Cultura de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), miembro de su Consejo Directivo y responsable de la dirección editorial de la Revista Global.
Su labor como editor de libros de lujo, de alto rigor profesional y al frente de las relaciones públicas de importantes empresas del país, le dio una destreza y sabiduría muy especial del mundo de la edición. Por esa misma razón su labor al frente de la revista Global, de Funglode, fue tan rigurosa como fructífera. Era, además, la cabeza de la Comisión de Cultura de la Fuerza del Pueblo.
El poeta, el amigo
El gran poeta José Mármol, uno de sus más cercanos amigos, expresó: “Para mí, y más allá de la amistad y el aprecio personales, José Rafael Lantigua fue el más dedicado y apasionado promotor de la relevancia de la literatura, tanto universal como nacional, en los ámbitos de la cultura, el pensamiento y de la educación, como sólidos pilares de la vida en democracia. Como lector acucioso y voraz, y crítico inteligente, como creador sensible ante lo estético y lo poético del lenguaje, además de auténtico bienpensante, logró convertir sus escritos en la prensa en verdaderas lecciones sobre literatura y arte, de enorme utilidad y significativo estímulo para las generaciones contemporáneas, y también lo serán para las del porvenir. Su legado abarca diversos géneros, desde el ensayo literario o histórico, el relato, la poesía, la entrevista, en fin. En su labor como funcionario, en calidad de ministro de Cultura, tuvo un desempeño excepcional, imprimiendo a la Feria del Libro, evento mayúsculo de ese Ministerio, el carácter internacional de que goza hoy día. Ha sido una de las gestiones más impactantes y trascendentes al frente de esa cartera estatal, además, la de mayor consenso, rasgo inherente a su personalidad y bonhomía. Con su partida, la república de las letras pierde a un singular escritor, a un embajador de nuestra cultura y a un ser humano extraordinario, afanado hasta su último suspiro por el crecimiento espiritual de nuestra nación”.
Mineva del Risco, presidenta de la Fundación René del Risco dijo a elCaribe: “A José Rafael lo conocí en el año 2000, cuando colaboré con él en la elaboración del proyecto cultural que más tarde dirigiría siendo ministro de Cultura. Lo extrañaré en nuestras mañanas de lectura de poemas cada año en el Colegio Babeque; extrañaré sus mensajes, sus felicitaciones en el Día del Libro, sus interminables notas de voz, sus saludos navideños y las fotos familiares que compartía con tanto cariño, porque, como él decía: “Conversar a pierna suelta y compartir el afecto es una fiesta innombrable. Ese era José Rafael”.
Hoy le decimos adiós al amigo entrañable, al poeta de versos introspectivos y delicados que se detenía en los detalles de las cosas y del universo; al intelectual profundo y comprometido con la cultura dominicana hasta los tuétanos, y con el amor de su terruño adorado, Moca. Adiós al padre de una hermosa familia que gestó junto a su compañera Miguelina Hernández de Lantigua, con quien procreó a sus hijos José Rolando, Pablo José y María Miguelina, padres a su vez de nietos a los cuales adoraba el poeta.
La cultura dominicana está de luto, pero no de ese luto de compromiso natural con los que se van a otra vida mejor, según las enseñanzas cristianas; sino de un luto profundo y reflexivo que nos habla de la necesidad de colocar la Cultura en el centro de la atención del Estado dominicano, que debería ser un pacto de todos los partidos y para todos los tiempos.
José Rafael Lantigua fue el ministro de Cultura que dejó la hechura de un proyecto de país cultural que sigue pendiente.
La poeta Soledad Álvarez escribió para elCaribe
“El país y la cultura dominicana han perdido a uno de sus más destacados intelectuales, ensayista, historiador, poeta, amante y conocedor como nadie de la cultura dominicana, a la que dedicó sus mayores esfuerzos como servidor público -el mejor ministro de Cultura que hemos tenido- en iniciativas múltiples y desde las páginas de los periódicos, revistas y numerosos libros publicados. Los escritores dominicanos agradeceremos siempre su entrega y generosidad. Como amigo y cómplice de lecturas, de proyectos y de la vida, siempre me acompañará y me inspirará y siempre honraré su memoria”.
