El silencio que rodea una rosa

Hay artistas que pintan objetos. Otros pintan emociones. Jorge Noceda Sánchez pertenece a esa rara categoría de creadores que convierten un objeto en una pregunta. Su obra no se limita a representar la realidad; la transforma en un territorio donde el tiempo parece haberse detenido y donde el espectador debe completar aquello que la pintura apenas insinúa.

En la colección de la familia Rizek Acebal se conserva una obra Sin título que resume buena parte de esa búsqueda y que hoy se exhibe en el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo. Sobre un fondo gris, prácticamente vacío, emerge una única rosa. No hay paisaje que la sostenga, ni horizonte, ni referencias espaciales que permitan situarla. La flor parece existir en un escenario suspendido, como si habitara un lugar donde el tiempo y la materia hubiesen perdido toda importancia.

Lo primero que llama la atención no es la rosa, sino el espacio que la rodea. Ese vacío inmenso no funciona como ausencia, sino como presencia. El silencio también puede ser un elemento compositivo, y Noceda Sánchez parece comprenderlo con extraordinaria precisión. El fondo gris elimina cualquier distracción y obliga a que nuestra mirada permanezca frente a la flor durante más tiempo del habitual.

En un mundo saturado de imágenes, resulta casi incómodo contemplar una obra donde aparentemente sucede tan poco. Pero precisamente ahí reside su fuerza. El vacío obliga a desacelerar la mirada. Nos enfrenta a esa experiencia, cada vez más escasa, de permanecer en silencio frente a una imagen hasta que esta comienza a revelarse.

Las ramas secas que rodean la rosa no parecen pertenecer al mismo tiempo que la flor. Se expanden como pensamientos, como recuerdos o como cicatrices que ocupan el espacio sin llegar a tocar completamente aquello que protegen o amenazan. Entre sus formas aparecen pequeñas figuras orgánicas, ambiguas, difíciles de nombrar. Noceda Sánchez nunca ofrece respuestas definitivas. Prefiere sugerir antes que describir, invitando al espectador a construir su propia narrativa.

Posted in Crítica Arte, Cultura, GenteEtiquetas

Más de cultura

Más leídas de cultura

Las Más leídas