La obra de Jorge Noceda Sánchez en el MAM

Al hilo del texto publicado en la pasada entrega, dedicado a la figura del coleccionista Fernando Báez Guerrero, resulta pertinente continuar la reflexión en torno a la exposición “Jorge Noceda Sánchez: el sueño de la memoria” en el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo.

La muestra, articulada a partir de su colección y la de su esposa Nancy Tavárez de Báez, junto a préstamos institucionales y privados, permite apreciar la solidez del conjunto reunido y subrayar el papel del coleccionismo como agente activo en la construcción del relato del arte dominicano. En este caso, la muestra no se limita a ser un soporte de conservación, sino que opera como una instancia que condiciona y reorienta la interpretación crítica de la obra.

En ese entramado se integran igualmente otras colecciones relevantes, entre ellas las de las familias: Rizek Acebal, Rizek Guerrero y Soto-De Castro; Betty e Isaac Rudman, Juan Julio Bodden, Leila Valenzuela, Ricardo Koenig, Edmond Elías Hermida, el Arq. José Ramón Prats, así como piezas del Museo Bellapart. Más que una enumeración de procedencias, estas presencias configuran una red de relaciones estéticas, decisiva en la circulación y permanencia de la obra de Noceda Sánchez.

Es, sin embargo, en la dimensión formal donde la exposición alcanza su mayor densidad. La obra del artista se construye desde una rigurosa organización del espacio, donde la geometría, la modulación del color y la tensión entre equilibrio y desplazamiento generan un sistema visual de notable coherencia.

En esta dirección, la producción de Jorge Noceda Sánchez se inscribe en un contexto de modernidad ampliada, atravesado por experiencias de movilidad y circulación, sin perder la impronta de una sensibilidad caribeña. La precisión compositiva, la economía de los recursos y la densidad perceptiva de sus imágenes revelan una investigación formal constante, en la que la abstracción se desplaza hacia un territorio de pensamiento visual propio. Desde esta perspectiva, la exposición en el Museo de Arte Moderno permite reafirmar la vigencia de su obra dentro del campo del surrealismo en el arte dominicano.

Posted in Crítica Arte, Cultura, GenteEtiquetas

Más de cultura

Más leídas de cultura

Las Más leídas