Aunque me inicié en la literatura leyendo y escribiendo poesía, nunca me sentí particularmente identificada con el género. Recuerdo que, al concluir mi primer libro de reflexiones de juventud, coincidí con el doctor Leonel Fernández en diciembre de 2003. Al presentarme como joven escritora, sus primeras palabras fueron: “¿Es acaso su poeta favorita Salomé Ureña de Henríquez?” Esa pregunta me ha acompañado durante años, especialmente porque nunca me he sentido del todo nacionalista, feminista o amante de la poesía.
El ser humano nace, crece, se desarrolla y se transforma. Cada día es una oportunidad para repensar los hechos, evaluarnos y autoeducarnos. Pasar tiempo en La Habana y en Frankfurt despertó en mí un sentimiento de nostalgia por mi país; el nacionalismo empezó a aflorar, y todo aquello que me recordara mi sentido de pertenencia adquirió un significado especial.
Estudiar en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana me permitió acercarme a la Cátedra Camila Henríquez Ureña. Qué orgullo que una compatriota fuera reconocida y su pensamiento elevado. Fue entonces cuando empecé a interesarme más por los aportes de los Henríquez Ureña a la cultura dominicana y latinoamericana.
Es un honor colaborar con Lidia León como curadora de la muestra “Siempre Salomé” y trabajar con un equipo de especialistas que me ha permitido confirmar el valor del trabajo en equipo, al tiempo de redescubrir la obra de una mujer trascendental. He aprendido a amar la poesía y a sentirme feminista a través de sus letras, reforzando, además, mi nacionalismo.
Salomé Ureña muestra en sus poemas la honestidad del sentimiento. Su delicadeza no es debilidad; es claridad, firmeza, cuidado y valor social e histórico. Sus versos son el espejo de su tiempo, revelan sus luchas y anhelos; tocan el alma y la conciencia.
Los invito a Dos Calles, Espacio Creativo, para repensar juntos a Salomé desde la contemporaneidad. La cita es cada jueves de octubre a partir de las 6:00 p.m., en la intersección de las calles Salomé Ureña esquina Hostos, Ciudad Colonial, Santo Domingo, R. D.
