Joy

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Una historia sobre trata de personas, en este caso de mujeres africanas, negras y pobres, llevadas a Europa para engrosar las filas de la prostitución en una condición de servicio prescindible. Joy es una joven mujer nigeriana atrapada en el círculo vicioso del tráfico sexual. Trabaja las calles para poder devolver la deuda que contrajo con su Madame mientras trata de ayudar al resto de la familia que permanece en Nigeria, especialmente para que su hija Vienna pueda tener una vida mejor que la suya. Cuando conoce a Precious, una joven e inocente muchacha recién llegada que no entiende su nueva condición social, acepta hacerse cargo de ella mientras lucha por comprender cómo funciona el despiadado sistema de explotación sexual al que se ven sometidas tanto ella como sus compañeras. La manera en como el filme construye su narrativa cuasi documental es convincentemente demostrativa al envolvernos desde la primera secuencia -que encadena la primera escena en algún lugar de África con la primera escena en algún lugar de Europa-. Ya en su desarrollo, objetiva el planteamiento temático en la geografía y nos da el tono socio-político: el subdesarrollo de un país como Nigeria y el de un país como Austria del mundo desarrollado. Ese choque de culturas y de realidades socioeconómicas es un retrato fehaciente del grado de atraso moral y humanístico del mundo moderno. La paleta de colores es muy bien delineada siendo que la única escena de fuerte color está al inicio con el ritual juju. Ese rito, que une a las mujeres nigerianas traficadas a la esclavitud sexual, provoca una opresión mental de la mujer, principalmente nigeriana, que viene creando grandes problemas sanitarios de salud mental en las que engrosan las filas de la esclavitud sexual. Es una de las cosas que vemos subyacentes en el filme. Y es este elemento subterráneo el que se hace explícito de tal manera que demuestra la relación fuerte entre los inhumanos sistemas de explotación europeos con los métodos desquiciantes africanos. Lo peculiar de su narrativa es su foco documental, una historia subyacente con un estilo premeditadamente brusco, sin pulir, sin maquillaje (a no ser el que usan las chicas prostituidas como significante de sus dobles vidas). Mostrarnos esa realidad de las mujeres prostituidas, de modo verosímil, grotesco y explícitamente defectuoso, es buena elección en la composición dramática que declina cualquier preocupación o finalidad en presentar situaciones reales con ilusionismo naturalista. Con ese título en netflix.

HHHH Género: Drama social. Duración: 100
minutos

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