El material para realizar este filme es realmente cuantioso, admirable, suculento. No obstante, cae en el agujero negro del biopic melodramático una historia de amor, superación y entrega basada en la autobiografía de una mujer sobre su relación con el protagonista de la historia, lo que, desde una perspectiva, fue una decisión inteligente y sabia, al reivindicar su papel en una vida marcada por la adversidad y el genio. Por tanto, no hay por ningún lado cualquier tratamiento para transmitir la emoción de la ciencia y crear empatía por ella. Tal cual es uno de los mayores legados del astrofísico Stephen Hawking. La prerrogativa dramática va en la línea del cine comercial con una narrativa conservadora y atractiva, arrojando la existencia de este genio de la física en episodios melodramáticos novelados. Queda así apagado cualquier conflicto ideológico, evitando ahondar en cuestiones claves de la humanidad. La vida amorosa debía ser una subtrama, pero se convirtió en la trama principal. Esto muestra que sigue siendo una faena embarazosa el querer mostrar la vida de un personaje real y como el caso bastante trascendente en la historia de la humanidad. Por ironía del destino, el filme cae en el error sistémico que empuja a focalizar al personaje un tanto unidimensional en un contexto enajenado. Pongamos de ejemplo La Escafandra y la Mariposa, o Mi Pie Izquierdo, cuyos personajes, también afectados por enfermedades que convierten sus cuerpos en prisiones, tienen unos tratamientos dramáticos que son ciertamente penetrantes y tan conmovedores como no es el resultado de este filme. Aun siendo un drama romanesco, los principales personajes nos caen en gracia por la obvia química de actriz y actor transbordada a la pantalla con destreza en una cadencia musical que parece un ballet. Es ahí donde el filme gana eficacia porque la música se comporta como algo que es parte innata de la gestualidad de los personajes. La paleta de colores luce ajustada a la historia, mostrándose en fuerte contraste con imágenes en flashbacks, remitiendo a películas caseras de aficionados que nos envuelven en nostalgia. El truco del vestuario también fue bueno al elegir el vestir al intérprete del protagonista con número mayor, con lo que se nota encogido. Pues bien, resulta confuso que el filme no presente un argumento más elocuente con la manifestación de un antagonista. Pero ya se sabe que el cine no es el mejor vehículo para mostrar a cualquier personaje histórico en toda su dimensión. En Netflix.
HHHH Género: Drama romántico. Duración: 123 minutos.
