No. 24

El cine bélico, en su esencia más pura, nunca trata solo de batallas. Es un espejo fracturado donde se reflejan los dilemas más oscuros de la condición humana. Este filme lo muestra. No es simple biopic o thriller de resistencia para erigirse como un incisivo tribunal generacional. No glorifica; interroga usando la historia de Gunnar, un legendario combatiente noruego contra los nazis como detonante de una conversación incómoda y necesaria. La estructura dual es su mayor acierto. Por un lado, la narrativa clásica, casi de espionaje, sigue al joven Gunnar en su metamorfosis de ciudadano a arma clandestina. La dirección se contiene, opta por una tensión metódica y fría. Los sabotajes se planifican y ejecutan con precisión de relojería, en una Oslo ocupada. Es la historia del héroe que se despoja de su identidad—de su humanidad—para convertirse en el eficiente Número 24. Pero es en el contrapunto donde reside el alma crítica de la película. La voz temblorosa Gunnar anciano, enfrentando a un auditorio de jóvenes, convierte el homenaje en confrontación. No posiciona al espectador como mero admirador, sino como jurado. Las preguntas incisivas de los estudiantes, particularmente de una joven que encarna la mirada contemporánea, no son meros recursos dramáticos; son el corazón del filme. ¿Era necesario asesinar? ¿Dónde se traza el límite cuando se lucha por la libertad? La respuesta del héroe—“en la guerra las reglas son distintas”—choca contra el relativismo moral de una generación que solo ha conocido la paz. Es aquí donde logra su mayor complejidad y, a la vez, revela una cierta limitación. Disecciona el dilema, pero en su deseo de mantener un respeto histórico, a veces rehúsa profundizar en las grietas psicológicas de Gunnar. Lo vemos actuar, sufrir y justificarse, pero el acceso a su “quinto cajón” mental—a ese trauma contenido—queda sugerido más que explorado. El filme prefiere presentar el gris de la duda a través de los jóvenes, mantiene a su protagonista en un blanco y negro heroico inaccesible. La conclusión es híbrida y forzada en su intento por conciliar el homenaje con la crítica. No es una lección de historia; es un puente dialéctico entre dos épocas inconciliables. Recuerda que el precio de la lucha contra los nazis no se mide solo en sangre, sino en la carga moral que los sobrevivientes deben soportar para siempre, y en el derecho de las generaciones futuras a cuestionar. En Netflix.

Género: bélico . Duración: 111 minutos.

Posted in Crítica Cine

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