Ozark

La lucha contra el narcotráfico tiene en el lavado de activos su peor pesadilla debido a que no es tan fácil de combatir como el trasiego físico de drogas, porque se oculta dentro de sistemas financieros legales y requiere sofisticadas investigaciones económicas. Esta serie de TV tiene en el lavado de activos procedente de acciones delincuenciales su base argumental. En la primera temporada, un especialista en inversiones y finanzas es abordado por un cartel mexicano, en un momento de su vida en que junto a su esposa y sus hijos pasa por un momento crítico, y esa vida modesta se va convirtiendo en un infierno cuando entra a blanquear dinero proveniente del narcotráfico. Y así es como lleva a su familia a la región del lago Ozark (complejo turístico, en cuyo muelle el creador de la serie trabajó en los años ochenta mientras iba a la escuela, y ese lago es parte de la historia, pues tiene personajes enloquecidos por haber perdido sus tierras apropiadas por el gobierno para realizar una hidroeléctrica allá por los años 30). Lo mejor es la participación protagónica de Laura Linney. Ella dice de la serie: “Es sobre el dinero, la ambición y lo que la gente intenta hacer para ganar lo máximo que pueden, sobre las cosas por las que tienen que asumir las responsabilidades, sobre lo que ven o rechazan ver, sobre la negación. La serie es mucho más sobre la energía del dinero que sobre las drogas.” Igual que las series Fargo, Breaking Bad y Boardwalk Empire, esta se erige como una analogía de la sociedad norteamericana. Como en esas otras series citadas, sus personajes son antihéroes, y el de Linney es el de mayor desarrollo y complejidad debido a un alto grado de transformación que impresiona y engancha, y más por ese virtuosismo de la actriz, que aborda todo con un sentido filosófico camaleónico, pues a cada problema parece tener en la punta de la lengua una respuesta que bien puede ser helénica o racional o escolástica o positivista o existencialista o humanista o utilitarista, y hasta por momentos da una respuesta marxista, aunque el común denominador sea “sobrevivir con su familia a toda costa y cueste lo que costare”. Y en ese sentido, es como descubrimos la naturaleza inspiradora de los guionistas para elaborar sus oportunos diálogos, y en general de los demás personajes de la misma serie; ya en la segunda temporada es ella, Wendy, quien va tomando cuenta de la batuta en todo.

Género: Thriller . Duración: 60 minutos cada episodio.

Posted in Crítica Cine

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