El fuego del arte ucraniano

Grandes obras de artistas rusos han sido destruidas en el país de Zelensky

En Ucrania, todas las grandes obras escultóricas han sido destruidas por el régimen nazi de Zelenski. La mayoría de artistas rusos, como si el arte tuviera nacionalidad. A eso le ha seguido la prohibición de textos de Tolstoi, Dotoievsky, Chejov… clásicos y universales todos, como le ocurre a García Márquez en USA, que aquí, en Occidente, se le ha llamado el “país de la libertad”, título que ellos mismos se pusieron, claro está.

Para entenderlo hay que remontarse a la II Guerra Mundial y a la llegada de Zelensky al gobierno de Ucrania.

Zelensky, occidentalizado y con grandes ambiciones, continuador y admirador de Stepan Bandera, reorganizó el ejército y lo adiestró en la línea de su mentor: el nazismo.

Ucrania era, hasta el 2014, un país tranquilo, próspero, pacífico, un adelanto heredado de la URSS. Él sabía de la intención, por geopolítica, de que Estados Unidos quiere instalar bases militares por todo el mundo para garantizar su hegemonía.

Zelensky le ofreció Ucrania a la OTAN o NATO, en inglés, que es lo mismo que EU y sus viejos aliados de aquella guerra de los 40 del siglo XX. Solo que en esa guerra los comunistas de la Unión Soviética lo eran también y fueron estos lo que lograron detener las locuras de los desquiciados Adolfo y Benito.

Los comunistas soviéticos fueron traicionados por sus aliados Churchill y Roosevelt, quienes acogieron lo que quedó de aquellos alemanes en desbandada y se les metió en la cabeza la pendejá de la hegemonía mundial, igual que a Hitler. A partir de ahí los comunistas eran malos y enemigos y había que destruirlos para que el dominio total fuera completado. Rusia ha sido su mayor obstáculo.

China emerge con Mao y se establece con Deng Xiaoping como la mayor economía mundial afianzada por Xi Jinping, comunistas también y aliado de los rusos que ya no son ni soviéticos, ni comunistas, dos países prósperos sin necesidad de saquear a otros.

Es así como, al aceptar Zelensky las instalaciones militares, misiles poderosos y todo lo que la OTAN le pidiera, obviamente que Rusia no lo aceptó por el acuerdo de Minsk que establecía que en esas zonas no se podían acercar. Antes de que ocurriera, lo que sería una fuerte amenaza para Rusia, estos invadieron Ucrania.

De instalarse los misiles de la OTAN en Ucrania, Rusia sería destruida en cuestión de segundos, como ya ocurrió con Iraq, Libia, Siria, Egipto, en la Moneda de Allende, en el gobierno de Arbenz, en el Congo de Lumumba, en la Bahía de Cochinos de Cuba que no se les dio.

Esa situación es parecida a la que ocurrió en el año 1962 en Cuba cuando Fidel, amenazado, les pidió a los rusos aquellos misiles que apuntaban a Miami y New York. Claro que Estados Unidos no podía permitir tal amenaza. En las negociaciones quedaron que ya no habría mas invasiones tipo Bahía de Cochinos y Nikita se llevó sus “tiritos gallitos” de regreso. Pero Zelensky no lo hizo. Si Cuba no retira sus cohetes, la borran del mapa como Nagasaki o Hiroshima. Como Zelensky no aceptó, también será arrasado, como ya ocurre. Cuestión de lógica y estrategias militares.

Ucrania pudo y puede ser derrotada en menos de una semana, pero ello significaría, igual que en la II Guerra Mundial, dejar estructuras intactas con altas posibilidades de volver. Una guerra, como la actual, dejará a Ucrania totalmente despojada de armamentos y tropas. Zelensky encontrará su mansión en el mismo lugar que los alemanes derrotados de la II Guerra Mundial, la juventud ucraniana, arrastrada a esta guerra provocada por la provocación, caerá inútilmente. El arte caerá a un punto CERO.

No hay que comparar, por ignorancia y por fanatismo religioso, esta ocupación con la masacre de Israel a los palestinos. Allí se instaló un régimen ingrato y traidor que fue desalojando familias indefensa para robarles sus casas y apoderarse de toda Palestina con la fachada y el cuento de “la tierra prometida”, que no es solamente esa, sino toda la zona, el Líbano, Egipto, Siria, Jordania, Irán, aunque el plan también incluye a Rusia que es lo que explica el uso de Ucrania como carne de cañón.

Esa es la estrategia occidental para la hegemonía imperial. Después de Rusia sería China, la India, Asia completa, África, Groenlandia, Canadá, América del Sur, la Luna, Marte y Plutón.

En su avance, si pueden, borrarían todo vestigio de las diversidades culturales, música, pintura, literatura, esculturas, costumbres, idiomas. Reinaría lo que Hitler soñó que reinara: la sumisión, “la fe” ciega, la barbarie, la eliminación de “razas inferiores”, la esclavitud y el caos y la prosperidad y abundancia para el 1 % de la población.

Tanto el fortalecimiento económico como cultural de China y Rusia se han realizado por una política correcta de laboriosidad y respeto, en equilibrio con las leyes humanas de prosperidad colectiva, de beneficio general y no particular.

Ese impulso individualista ha dejado en la pobreza a millones, ha hecho que ciudades enteras queden en la ruina, ha hecho que se comercialice todo y el Arte, en vez de ser una manifestación espiritual y una búsqueda de la belleza, se ha convertido en una mercancía cuya calidad no depende de su factura de hechura sino del valor que el Mercado le dé. De ahí la degradación del arte “contemporáneo”, de ahí la destrucción de tantas esculturas en Ucrania, de ahí las declaraciones para comprar a Groenlandia, o anexar Canadá, de ahí las estupideces de Milei, de ahí la premiación de “la palmita”, de ahí las drogas, los dembows y la banalidad, de ahí la necesidad de trabajar con los niños y la juventud para que no confundan paz y guerra, arte y basura.

Nazismo
Zelensky, occdientalizado y con grandes ambiciones, admirador de Stepan Bandera, reorganizó el ejército…”

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