El Gran Caribe y el legado del papa Francisco

El pasado 21 de julio se cumplieron 3 meses de la muerte del Papa Francisco, primer pontífice latinoamericano y jesuita de la historia de la Iglesia. A tres meses de su partida su legado sigue resonando y con especial expresión en el Gran Caribe. Durante su pontificado realizó 47 viajes fuera de Italia, incluyendo en el Gran Caribe a Cuba y Estados Unidos, 2015; México, 2016; Colombia, 2017 y Panamá, 2019. Además, creó 15 Cardenales del Gran Caribe sin incluir los que fueron creados de Estados Unidos.

Su legado doctrinal se traduce entre otros en la publicación de 4 encíclicas: Lumen Fidei (2013, sobre la fe), Laudato Si (2015, sobre el cuidado de la creación), Fratelli Tutti (2020, sobre la fraternidad) y Dilexit Nos (2024, sobre el amor divino). Además, publicó 7 exhortaciones apostólicas, 2 bulas papales, 99 cartas apostólicas, 75 motu proprio, 545 homilías, 26 mensajes Urbi et Orbi y cientos de meditaciones.

Su cercanía al Gran Caribe y América Latina en general se manifestó a través de sus viajes apostólicos, en los mensajes con motivo de las visitas ad limina apostolorum de los obispos y a través del compromiso con procesos que vivió la región.

No fue ajeno a la riqueza cultural de los pueblos caribeños, sino que la valoró de forma significativa. En su homilía con ocasión de la Misa por América Latina, en la fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Guadalupe celebrada en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano en 2017 sostuvo que debemos mirar “la riqueza y la diversidad cultural de nuestros pueblos de América Latina y el Caribe, ella (Guadalupe) es signo de la gran riqueza que somos invitados no sólo a cultivar sino, especialmente en nuestro tiempo, a defender valientemente de todo intento homogeneizador que termina imponiendo -bajo slogans atrayentes- una única manera de pensar, de ser, de sentir, de vivir, que termina haciendo inválido o estéril todo lo heredado de nuestros mayores…”

De igual forma en las visitas a los países de la región resaltaba sus riquezas culturales, naturales y sus bondades. Por ejemplo, en su visita a México en 2016 en el encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático resaltó que “México es un gran País. Bendecido con abundantes recursos naturales y una enorme biodiversidad que se extiende a lo largo de todo su vasto territorio. Su privilegiada ubicación geográfica lo convierte en un referente de América; y sus culturas indígenas, mestizas y criollas, le dan una identidad propia, que le posibilita una riqueza cultural no siempre fácil de encontrar y especialmente valorar”. Al año siguiente en Colombia resaltó: “Colombia es una Nación bendecida de muchísimas maneras; la naturaleza pródiga no sólo permite la admiración por su belleza, sino que también invita a un cuidadoso respeto por su biodiversidad”.

Tampoco fue ajeno a las problemáticas y desafíos de la región. Condenó el narcotráfico, la corrupción, desigualdad, la violencia y la injustica. Las preocupaciones y desafíos lo manifestó de diversas formas. En la homilía con motivo de la celebración de Nuestra Señora de Guadalupe criticó “que muchas mujeres son excluidas en razón de su sexo, raza o situación socioeconómica; jóvenes, que reciben una educación de baja calidad y no tienen oportunidades de progresar en sus estudios ni de entrar en el mercado del trabajo para desarrollarse y constituir una familia; muchos pobres, desempleados, migrantes, desplazados, campesinos sin tierra, quienes buscan sobrevivir en la economía informal; niños y niñas sometidos a la prostitución infantil, ligada muchas veces al turismo sexual…”.

Abogó por la liberación de los presos políticos, estuvo comprometido con los intentos democratizadores para Venezuela y un crítico de la dictadura sandinista a la que calificó como “dictadura grosera” y “hitleriana”, por la persecución que sufrió y sigue sufriendo la Iglesia en ese país. Esto entre otros factores provocó que el gobierno de Nicaragua solicitara el cierre de la embajada de la Santa Sede en Managua.
Su cercanía y apoyo a la paz se manifestó en el proceso de paz en Colombia. En 2016 un comunicado de la Santa Sede expresaba que el Santo Padre reiteraba su apoyo “al objetivo de alcanzar la concordia y la reconciliación de todo el pueblo colombiano, a la luz de los derechos humanos y de los valores cristianos”. De igual forma en su visita a Colombia en 2017 en la reunión con las autoridades consideró que dicho encuentro le ofrecía “la oportunidad para expresar el aprecio por los esfuerzos que se hacen, a lo largo de las últimas décadas, para poner fin a la violencia armada y encontrar caminos de reconciliación”.

Los organismos de integración regional no estuvieron ausentes durante su pontificado. El compromiso de la Santa Sede de colaborar estrechamente con los esquemas de integración regional se hizo evidente en varios momentos. Por ejemplo, en el año 2015 en su sede en Georgetown, Guyana el secretario general de la Caricom en ese momento, Irwin LaRocque, recibió las credenciales del primer embajador de la Iglesia Católica con lo que este organismo de integración y el Vaticano formalizaron sus relaciones.

De igual forma, desde el año 2013 unos meses antes de asumir el liderazgo de la Iglesia el Vaticano se convirtió en miembro Observador Extra-Regional del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). Durante su pontificado apoyó los esfuerzos de este organismo en diversos temas. Así mismo, en el 2021 con motivo del 30 aniversario del SICA en un mensaje dirigido al organismo agradeció la labor del sistema en diversos ámbitos como la promoción de la integración regional y la atención a los desafíos sociales y económicos de la región. Su visión de la unidad debe resonar en las organizaciones de integración regional y en el rol que pueden tener como bloque en el concierto internacional en un mundo cada vez mas interdependiente.

La defensa de los más vulnerables y marginados, los trabajadores, la promoción de la justicia social, la paz, la dignidad humana, la fraternidad, la reconciliación, la defensa de los derechos humanos y el cuidado de la casa común es una huella significativa en la Iglesia Católica y en el Gran Caribe del papa Francisco.


Centro estudios caribeños. PUCMM.

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