“Estamos compitiendo contra miles de estímulos que anteriormente no existían”

Miguel Yarull es una de las voces más sólidas de la literatura dominicana contemporánea. Fuera de los retos de producción, su mayor desafío es aprovechar el medio visual que es el cine, como escribir escenas que no solo avancen la trama y muestren a los personajes, sino que también cumplan con el reto cinematográfico. Todo esto parte del potencial del material original. “Hay obras que lees y te dices esto es una película, y eso sucede por su vocación visual, por su efectividad para crear tensión y personajes definidos, por su clara estructura. Está en el guionista identificar y potenciar esta vocación”, consideró Yarull cuyo trabajo cinematográfico ocupa casi todo su horario laboral, “y digo esto con mucho agradecimiento”, pero no pasa un solo día en el que no piense o trabaje algún cuento o novela, en el que no se siente a leer algo que haya escrito, a revisarlo y editarlo. Siempre tiene un próximo libro, o al menos la idea de uno, bajo el brazo.

Autor y guionista, ¿cómo da el salto de una posición a otra, con cuál se siente más cómodo?
Con la publicación de mi primera colección de relatos, aparece una historia llamada “Montás”, que cierra el libro. Mi buen amigo Ernesto Alemany lee la historia y me dice: “Esto es una película”, le contesto que tengo el guion escrito, pues hacía ya un tiempo que venía estudiando para guionista y esta era mi gran prueba. Con el tiempo ese trabajo se convirtió en “La Gunguna”, y por ahí me di a conocer. Sobre con cuál me siento más cómodo, siempre he pensado que un escritor tiene más control sobre lo que publica que un guionista sobre su trabajo cinematográfico. Esa cualidad de la literatura me da un poco más de holgura y seguridad, aunque escribir para cine es mucho más comunal y suele tener más alcance.

¿Cómo fue el cambio de escritor de novelas a escribir guiones? Supongo que fue un cambio drástico…
Es un proceso totalmente diferente, y más si trabajas en la industria como escritor contratado. Por lo general hay unos parámetros de tiempo de entrega y producción: desde presupuesto, locaciones hasta casting que hacen de tu trabajo algo muy estructurado e intenso. Cuando escribo literatura mis preocupaciones tienen más que ver con disciplina y claridad de pensamiento. Sentarme a escribir diligentemente algo que no están esperando con urgencia, pero que es tan necesario como lo urgente, ese es el desafío.

¿Qué le inspiró a crear su última historia y qué tiempo tomó hacerlo?
Mi último trabajo publicado es mi novela “Guapo”. Fue un proceso largo, de algunos cinco o seis años, porque era la primera novela que escribía y quería estar seguro de lo que hacía, sin saber que ningún novelista está seguro de lo que hace. Mi inspiración fue la de seguir analizando el origen y las causas de la sociedad dominicana contemporánea, quiénes somos como grupo social, cómo hemos llegado hasta aquí y qué podríamos sacar de todo esto. Pienso que ese es el tema central de mucho de lo que escribo, y en especial de esta novela: levantar un espejo, en este caso a través de varias generaciones, y hacernos pensar sobre nosotros mismos.

¿Cómo enfrenta la reescritura de un guion tras recibir notas de producción?
Pienso que eso es algo que nadie te enseña y que mientras más trabajas mejor manejas. Cuando empecé, las notas me parecían una amenaza a mi trabajo, con el tiempo me he dado cuenta que pueden enriquecerlo. He aprendido a ser más flexible, a escuchar e intentar, pero también puedo ser muy firme cuando estoy convencido de que alguna nota puede afectar seriamente la esencia de la historia, entonces toca negociar, convencer, plantarse, proponer…

En sus años de experiencia como guionista, ¿qué es lo más importante que ha aprendido en todos estos años?
Que como todo oficio artístico, se trata más sobre las veces que fallas que las que triunfas. Es un camino que te vuelve humilde muy rápidamente. Mientras más crees que sabes, más te falta por aprender. También aprendí que un proyecto no significa carrera, que esto es un maratón en el que sigues adelante contra las probabilidades, porque crees en tu valor y en tu trabajo.

Hoy en día la transmisión de contenido de audio o video ha cambiado completamente el panorama, ¿qué nos puede decir al respecto?
La forma en que nos contamos las historias ha evolucionado. Ahora mismo no tenemos espacio para respirar, todo lo queremos rápido y condensado. La duración de las películas es un tema importante, casi un escollo. Para un guionista, el reto está en no sacrificar una buena idea por someterla a estos nuevos paradigmas, y sin embargo hacerla interesante para las audiencias que consumen contenido incesantemente. Estamos compitiendo contra miles de estímulos que antes no existían, por lo que nuestras historias y personajes deben ser más dinámicos e interesantes. Estamos en medio de una gran transición, y nos toca a nosotros mantener a la audiencia interesada en nuestro trabajo.

Su primer libro “Bichán” lo consolidó como un referente dentro del panorama literario, ¿qué nos puede contar sobre esa experiencia?
Pienso que todo lo que me ha pasado en los últimos quince años nace de ese libro. En aquel momento no tenía mayores expectativas que escribir un libro que a mí me gustara, un libro que no podía encontrar en ninguna librería porque sencillamente nadie lo había escrito. Es una colección de cuentos que muestra una voz quizás poco consciente de lo que hacía, y que sin embargo logra atrapar una energía, unos personajes y el espíritu de una época de una forma muy directa y visceral. El tiempo lo ha ido transformando en un libro yo diría que importante, y eso me confirma que no estaba equivocado al proponer esa literatura en aquel momento.

¿El escritor dominicano concibe la literatura como un maratón de trabajo constante?
Eso es una buena pregunta, y no sé si limitarme a los dominicanos para contestarla. Es fácil soñar que seremos un éxito inmediato, un fenómeno literario, creo que todos lo hemos deseado en un momento, pero la verdadera tarea es la de construir una obra, la de confiar en tu voz cuando te dicen “en este país la gente no lee”, la de seguir escribiendo cuando no sabes si serás leído, aceptado o siquiera publicado.

¿Qué consejos daría a alguien que quiere enviar su primer guion a una productora?
Que nunca envíe un guion completo a menos que se lo pidan. Le aconsejaría presentar un pitch, una sinopsis corta y una muestra de algunas páginas de su trabajo. Esto les abriría más conversaciones y oportunidades que enviar un documento de 120 páginas que probablemente alguien solo hojeará. El proceso debe ser gradual, pitchar tu idea, su potencial, y entonces enviar el documento técnico. De esa forma siempre se devolverá la llamada.

Opinión
La forma en que nos contamos las historias ha evolucionado. Ahora mismo no tenemos espacio para respirar, todo lo queremos rápido y condensado”.

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