El gusto por las letras surgió a muy temprana edad en Farah Hallal, y es que desde pequeña creció rodeada de libros de poesía y teoría literaria. Pero también creció con una conciencia temprana sobre las “injusticias para las clases que son sometidas por los empresarios y las dictaduras que precedieron mi nacimiento”. Explica que en su casa aprendió a pensar “más allá de lo obvio”, además a leer y apreciar textos de calidad literaria, por lo que considera que “me parece que mi madre y mi padre han sido determinantes”. La escritora, quien nació en el Salcedo, pero desde hace años estableció su residencia en Valencia, España, guarda para sí misma una infancia rodeada de buenos libros, “gocé del estímulo ante lo que escribía. Lo raro sería no florecer en un ambiente así”.

¿Cómo podemos definir hoy en día la literatura infantil y juvenil?
Es frecuente este debate en los congresos de literatura infantil y juvenil. Y cada vez nos orientamos a creer que en esta época se ha comprendido que el público infantil no es bobo y demanda una literatura más profunda. Los adultos del entorno procuramos evitarles dolores, como por ejemplo, la muerte, sin embargo la literatura clásica infantil está llena de huérfanos. Y Caperucita Roja viene a ser un cuento de terror que pasamos de generación a generación de lo más impunes.

¿Para escribir un libro se necesita una investigación previa?
Para escribir un libro no. Pero para escribir un buen libro necesitas la suma de los aprendizajes de una vida. Que te pueden venir por experiencias propias o ajenas y por lecturas. Somos esponjas y todo cuanto forma parte de nuestras vidas puede incorporarse inconscientemente en una obra. Ahora bien, investigar es parte del proceso de la escritura. Cualquier acción que quieras reproducir en la vida de un personaje necesita ceñirse a la verdad.

¿Te has basado en hechos de la vida real para hacer una historia?
Siempre me baso en hechos de la vida real. Siempre. Toda mi obra está de algún modo conectada a mí o a gente que he conocido. Lo que suele suceder es que convergen muchos aspectos de distinta procedencia en un mismo personaje, pero el resultado suele ser un personaje sólido y creíble. Se sostienen porque existen. No los traigo de universos paralelos. Son personas que viven o han vivido entre nosotros. Situaciones que se han presentado, aunque no sea necesariamente a mí. Aunque no creo en la inspiración, sí creo que cierta atmósfera te hace “ver” una historia. No es que haga una lista de temas a trabajar, es que las experiencias de vida, si son interesantes y tú desarrollas el instinto y la capacidad para darle forma a una historia, pueden ser muy potables.

¿El mercado y la demanda de determinados temas ¿son decisivos a la hora de escribir?
No necesariamente, porque la línea editorial de quien convertirá tu historia en un artículo de venta, es vital. Hay editoriales que se arriesgan con temas menos comunes y rompen el mercado. Lo forman y, a su tiempo, comen de él. Pero hay editoriales que se van a lo seguro: lo clásico que siempre ha funcionado y reeditan más de lo mismo. En mi caso, sé que la literatura juvenil con determinados temas funciona, se vende. Pero no tengo la predisposición natural para escribir sobre todo tipo de cosas. Mi línea es más de experiencias de la vida.

¿Cómo influye la literatura en la personalidad de niños, niñas y jóvenes?
Pues yo les digo a los “peques” que leer es como cuando un Pokémon evoluciona. Cada libro que lees va actualizándote en el sentido tecnológico del término. Que viene a ser evolución. Cambio. Mejoría. Si lees un libro malo y lo disfrutas, qué bueno. Pero si lees un libro bueno, aunque quizá menos obvio, te hará revisar los mecanismos que te hacen ser quien eres. Y te aseguro que vas a evolucionar. Si lees noticias sobre odio al extranjero, acabarás convenciéndote de lo mismo. Si lees información crítica sobre el mundo en el que vives, comprenderás la migración y sabrás que desde que la humanidad salió de África, anda rodando por el mundo. La migración es de las noticias más viejas de la historia. Pero si jamás abres un libro, todo te parecerá nuevo y el mundo que ves y vives seguirá siendo plano.

Recientemente obtuvo el Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil Aurora Tavárez Belliard con su obra “Los puentes del corazón…¿cómo se sintió al recibirlo?
Es muy estimulante recibir el reconocimiento de gente que respetas. Y es un aliento importante para el trabajo. Lo triste es haber vivido el amargo con la desconsideración que el ministro Selman maltrató a los premiados. Así que fue un premio por el que el Ministerio me transmitió desconsideración. Tuve que manifestarme para que un Ministerio de Cultura respetara las bases de uno de los certámenes literarios más importantes del país. Y eso fue vergonzoso. El presidente Medina parece no saber que un ministerio de Cultura no se maneja como una guardia nacional. Hay que saber gestionar con artistas, que es bregar con gente que piensa y siente y gente que suele conocer lo que merece. El ministro de Cultura tiene que ejecutar sus funciones en alianza con los gestores culturales de todas las áreas habidas y por haber. Y ni siquiera para diseñar políticas culturales ha habido nunca allí una buena gestión.

A través de los premios que has recibido, ¿te han abierto puertas que pensabas estaban cerradas?
Soy agradecida por el estímulo que supone un premio. Pero cada libro ha de abrirse sus propias puertas. Que escriba un buen texto hoy no garantiza que escriba otro de la misma calidad mañana. Cada libro debe tener sus condiciones que lo hagan único. “La caja de la esperanza” es un libro que fue seleccionado entre los 80 más emblemáticos que SM ha publicado en sus 80 años en todo el mundo. Vendrán otros libros míos, pero dudo mucho que tenga la aceptación y el acierto de éste.

Afirmación
Cada vez nos orientamos a creer que en esta época se ha comprendido que el público infantil no es bobo y demanda una literatura más profunda”.

Consideración
Investigar es parte del proceso de la escritura. Cualquier acción que quieras reproducir en la vida de un personaje necesita ceñirse a la verdad”.

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