A propósito del día del médico

En el año 1958, mediante el decreto 3505 se establecía el 27 de septiembre como Día del Médico Dominicano, con la motivación de que era el día de San Cosme y San Damián, patronos de los médicos. En octubre de 2003, el presidente Hipólito Mejía, tras recibir una comunicación del ya Colegio Médico Dominicano, cambió la fecha, mediante el decreto 978-03, para que fuera el 18 de agosto de cada año el día del médico, conmemorando la fundación de la Asociación Médica de Santo Domingo, en 1891, precursora del hoy Colegio Médico Dominicano.

Esta celebración del día del médico nos debe recordar la gran cantidad de médicos dominicanos que han sido grandes profesionales, prestantes ciudadanos o mártires de la patria. En mayo de este 2021, el presidente Luis Abinader condecoró a un grupo de médicos y recientemente se celebró en el Palacio Nacional el acto de inicio de la recertificación de los médicos dominicanos. Es un cambio importante ya que tradicionalmente los médicos han ostentado “una gloria silenciosa”. Grandes contribuciones al país que no han sido reconocidas en el tiempo.
Felicitamos la iniciativa del presidente Abinader, y nos permitimos sugerir los nombres de algunos médicos dominicanos que merecen que un centro de salud sea denominado en su honor. Esta idea surge en el seno de la Sociedad Dominicana de Historia de la Medicina, apoyada por su actual presidente el doctor Tito Suero, y ha sido sugerida por quien suscribe al doctor Mario Lama, director del Servicio Nacional de Salud, quien se ha mostrado muy interesado.

El doctor Manuel Tejada Florentino, fue el primer médico dominicano en dedicarse en exclusiva a la cardiología, fue un destacado médico en el hospital Salvador B. Gautier, médico entregado a sus pacientes en Tenares y en Santo Domingo, y quien fue asesinado por la tiranía trujillista, por ser un destacado antitrujillista y miembro fundador del movimiento 14 de Junio.
Que mejor nombre que el de este insigne médico y mártir? O el caso del doctor Julio Espaillat, quien ha brillado como cirujano e internista y quien ocupó el ministerio de Salud Pública. O el doctor Eduardo Segura, uno de nuestros más destacados cirujanos oncólogos y que fue además el director del Comando médico de los constitucionalistas en la guerra civil? El hospital de Montecristi debería llamarse Juan Kurnhardt por la entrega de este médico que atendía pacientes de todos los estratos sociales todos los días de la semana. En estos tiempos de pandemia, debemos recordar al doctor Amiro Pérez Mera, quien con sus gestiones logró erradicar la poliomielitis de nuestro país, dirigiendo un esfuerzo en que se destacaron las fuerzas armadas y los clubes rotarios.

Como pediatrías los doctores Emil Kasse Acta y Jaime Jorge, merecen ser recordados y distinguidos. Un caso importante: el hospital de cirugía de la ciudad sanitaria Luis Aybar debe llamarse Rubén Andújar, destacado cirujano de ese hospital por años y fundador de la primera residencia de cirugía en el país. En el interior del país el caso de los doctores Guido Despradel en La Vega o el doctor Jiménez Olavarrieta en Santiago quienes merecen ser tomados en cuenta para una distinción. El doctor Guarocuya Batista del Villar, cardiólogo, rector de la UASD, integro, debe también ser reconocido. El caso del doctor Héctor Read, uno de los fundadores del Laboratorio Nacional. Son algunos ejemplos de médicos dominicanos que deben ser reconocidos. La Sociedad Dominicana de Historia de la Medicina y quien esto escribe se ponen a disposición de las autoridades pertinentes para cooperar en esta tarea. De igual forma nos ocuparemos en otro escrito sobre los médicos militares, quienes también han cumplido con roles importantes en nuestra historia médica.

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