Los 16 innings de Marichal que estremecieron el mundo (XIII)

elCaribe rinde homenaje a Juan Marichal con esta serie de 16 entregas sobre, quizás, el juego más famoso de las Grandes Ligas.

13° INNING

¿ Había un duelo racial en este partido? ¿El blanco Spahn contra el negro y latino Marichal? Quién sabe. Lo que sí es seguro es que Bobby Bragan no tenía intenciones de sacar a su lanzador que, hasta aquí, tenía a los Gigantes dominados. De los 15,921 espectadores iniciales solo quedaba un poco más de la mitad, alrededor de las once de la noche. (T1) Ken Burkhart dio más palmaditas para apurar al bateador. Warren se situó con su estilo habitual esperando siempre la primera, como si con ello lograse cuatro malas de seguida. El primer tiro pasó por la mitad de su fémur, una recta que rompió el silencio del Candlestick Park.

Strike one! Un poquito más abierto llegó el segundo strike. Con el tercer tiro Warren se animó a tirarle, pero el bate pasó muy lejos de la trayectoria de la bola que se retorció llegando al home. Un ponche más para el “dandy dominicano”. Dandy es alguien burgués que anda vestido de manera lujosa y extravagante y aunque Marichal vestía bien, como todos los peloteros fuera del terreno, estaba lejos de ser un dandy; pero los periodistas tenían que pegarle un mote, que no fuese del todo agradable. Ya que no pudieron traducirle el nombre, que no era John, ni a Felipe que no era Phillip.

Marichal se comportó correctamente durante toda su carrera. El incidente que ocurrió dos años después de este encuentro con John Roseboro, quécher de los Dodgers, fue una provocación que sacó de quicio al as dominicano. La tensión de ese encuentro fue terrible. Era el duelo de los dos píchers más importantes de las Mayores y Roseboro, como quécher, tenía alta responsabilidad de conducir a su equipo a la victoria, por las buenas o por las malas.

Quería cuquiar a Marichal y lo logró. Es posible que esa respuesta de Marichal fuese el cúmulo de tantas vejaciones como latino y negro en los Estados Unidos o quizás tuviese que ver por la indignación de la invasión de los 42 mil marines de Lyndon B. Johnson a la capital dominicana, para asegurar el golpe a Bosch. Pero esto se descarta por la actitud de admiración de Marichal a Balaguer que es quien fue impuesto por los invasores. (T2) Maye no pudo más que sacar un flai alto al right field para el segundo out.

(T3) Este es el inning de la mala suerte para los supersticiosos, pero nada que ver porque el hit que le conectó Bolling por el right fue un tablazo acechao a un cambio de velocidad. (T4) Aunque Bolling no es un corredor lento, Bragan lo mantuvo pegao a la almohadilla con la esperanza de que a Aaron se le zafara un petacazo y este pudiera anotar. La táctica era buena si no fuera porque Marichal nuevamente dominó al sonriente Henry que solo le pudo dar un flaicito a la primera, que Cepeda agarró en la zona de fao. (T1) Con su número 21, Ernie Bowman se presentó llevando el bate como el hombre del bacalao a cuestas de la emulsión de Scott. Al colocarse frente al home irguió el madero con aire desafiante, pero Spahn no le hizo caso y lanzó de acuerdo a los pedidos de Crandall. El primero fue una bola afuera que Spahn depositó en el mismo sitio indicado por la mascota de su quécher.

Este pensó que Bowman esperaba el primer strike y pidió una recta que fue a parar al left field para abrir el inning con un hit y la carrera del triunfo en potencia. Diferente a Bragan, Alvin Dark quería el robo. (T2) Cuando Hiller se cuadró en home ya Bowman se despegaba de la primera. Para un zurdo era muy fácil vigilar a un corredor y con un movimiento rápido Spahn lanzó a primera para sorprender fuera de base al corredor que intentaba ir a segunda donde lo esperaba el siore con un tiro certero de primera.

Después de dos lanzamientos Hiller sacó un rolin por segunda y cayó vía 4-3. (T3) Marichal no había perdido ni la energía ni el entusiasmo tanto para pichar como para batear y se colocó en home dispuesto a decidir el partido por sí mismo. Él estaba completamente convencido de que este partido se iba a decidir con un coñazo. Así es que, con dos out, su intención de tirarle con fuerza, estaba bien justificada. Sin embargo, dejó pasar las dos primeras bolas.

Al tercer lanzamiento le hizo el mismo swing que Willie Mays y la pelota se elevó alto al fondo del center. ¿Se acabó el partido? Por poco Jones enganchó la bola entre left y center luego de una carrera desesperada. Era un batazo para triple de no haber aterrizado en el guante de Jones. Tres outs y fin del episodio 13. (Escrito sin Inteligencia Artificial)

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