Con los gobiernos de Meriño (1880-1882) y Ulises Heureaux (1882-1899) el país volvió a la calma y se inició un proceso de transformación nacional. Lilis es el jefe de las fuerzas armadas de Meriño y aplica su ley de puño de hierro,”La Ley San Fernando” que daba licencia a la guardia a ejecutar en el acto a cualquiera que fuese capturado con armas. Con Heureaux en la presidencia, la Ley se prolongó, se acentuó y la pluma de Juan Antonio Alix floreció al sentir una gran identificación con el gobernante que había peleado a su lado en la Restauración cuando ambos eran capitanes:
A mi muy querido hijo, el general
Ulises Heureaux
Esta manifestación
Que en verso hoy te dirijo,
Te aseguro, amado hijo,
Que es de todo corazón.
A lo tuyo con razón
Dice un refrán, o sin ella,
Y al desearte buena estrella
Hoy en tu candidatura,
La paz será más segura
En nuestra patria tan bella.
Orgullosa debe estar
En ver que un puertoplateño,
Tiene al país halagüeño
Sin guerra que lamentar.
Pues supiste conciliar
La unión entre tus hermanos,
Con tus consejos muy sanos,
Y tu política sabia
Destruyendo toda rabia
Y rencores inhumanos.
Tú no veas la ingratitud
De algunos intransigentes
Que a pesar de inteligentes
Niegan tu grande aptitud.
Fíjate en la gratitud
Del país en general
Que trabajará formal
Con actividad constante,
A fin que salgas triunfante
En la lucha electoral.
Y anota si en tu cartera
A más de una gente ingrata,
Que le has dado tanta plata
Y hoy no se hallan en tu esfera.
Tú le diste una tetera
Y con ella una fortuna;
Pues se han ido a otra laguna
A explotar allí otros peces,
Sin prever que muchas veces
Ni tan buena está la luna.
A nadie debes temer,
Hijo querido de mi alma,
Si esta paz que duerme en calma
Tú la sabes sostener.
¿Pues quién deja de saber?
Que tienes mucho elemento,
Para cualquier movimiento
Que intente la paz turbar,
Poderlo al punto aplacar
Aunque tiemble el firmamento.
El General Luperón,
Fedé y el gobernador,
Te saludan con amor
Y toda mi población.
Y todos sin excepción
Te dan por noticia grata
Que en caso de suerte ingrata
O si algún peligro corres
Al pie de Isabel de Torres
Toda tuya es Puerto Plata.
Recibe mil expresiones
Cariñosas, que te envío,
Y como eres hijo mío
Recibe mis bendiciones.
Que al llegar las elecciones
Para el nuevo Presidente,
Te ofrezco por la presente
Que todos mis habitantes
Sus votos interesantes
Darán por ti puntualmente.


Juan Antonio Alix, sin que nadie haya podido dar una explicación, empezó a escribir una poesía que a la gente le gustaba, era su poesía satírica que, en cualquier reunión, velorio, matrimonio recitaba o leía. Eran sus creaciones que tienen sus raíces en el siglo de las luces de España cuando Francisco de Quevedo se burlaba hasta de la Corte sin que ni ellos mismos se dieran cuenta. También de Meso Mónica, aquí, que depotricó a los españoles de la anexión.
Esta poesía satírica cuenta con 10 versos con una rima que Alix dominaba a la perfección.
La importancia y popularidad de la décima reside en el hecho de que los temas tratados contienen un alto grado de humor, sátira, jocosidad y muchas veces burlas. La cursilería pegajosa y falsa de la “poesía”, no cabe en esta nueva forma de escribir.
La décima, en literatura, es lo que más se parece a la caricatura. De hecho, una décima es como una caricatura que, en vez de usar el dibujo, usa palabras para expresarse. La décima puede contar una historia en varias estrofas o puede concentrarse en un hecho y estructurarlo de manera que cause risa. ¿Cómo rima la décima? Veamos este ejemplo de Alíx titulado “tocinos y longanizas”:
Saliendo de una gallera
Donde fue mi suerte poca,
Tomé el camino de Moca
Por la Ceiba de Madera.
Como ya de noche era
Y estaba más que nublada
Entré a pedir posada
Para estar más al abrigo
En casa de un amigo
Gente buena y acomodada.


La rima, en este caso, es como sigue: los versos 1, 4 y 5 terminan iguales (era). El 2 y el 3, terminan en oca. Los cuatro primeros versos forman un bloque: ABBA. Desde el verso 5 al 10 es otro bloque que comienza con la misma terminación del 4. El 6, 7 y 10 tendrán igual terminación (ada). Los versos 8 y 9 riman en igo.
De manera que la estructura sería algo así: ABBAACCDDC. Es decir que las letras iguales deben tener igual terminación. Pero también hay que tomar en cuenta la sonoridad para que haya una armonía en cuanto a la cantidad de sílaba. Normalmente se habla de versos octosílabos, pero no es una rigurosidad que limite la creación del artista. Se aconseja leer en voz alta una vez terminada la décima para detectar los sonidos de más o de menos.
Veamos entonces esta décima de Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) uno de los más grandes novelistas españoles e importante de la lengua española. Forma, junto a su enemigo Góngora y Lope de Vega, la gran trilogía del Siglo de Oro de las letras españolas. A diferencia de Alix, Quevedo vive encumbrado en la Corte mientras que Alix se desplaza por los alrededores del Mercado de la calle El Comercio (hoy España). Esta es la décima más famosa de Quevedo que empieza así:
A Toda España está en un tris
B y a pique de dar un tras;
B ya monta a caballo más
A que monta a maravedís.
A Todo es flamenco país
C y toda cuarteles es;
C al derecho o al revés
D su paz alterado han
D el rebelde catalán
C y el tirano portugués.
Si nos fijamos bien, la estructura es exactamente la misma de Juan Antonio Alix.
(continuará, siempre sin IA).
