La educación ha sido parte importante en la misión de la Iglesia. En la actualidad la contribución de la Iglesia católica al campo educativo se traduce en la administración de 74.550 escuelas infantiles frecuentadas por 7.639.051 480 alumnos; 102.455 escuelas primarias con 36.199.844 alumnos; 52.085 institutos de secundaria con 20.724.480 alumnos. Además, 2.688.615 estudiantes asisten a institutos superiores y 4.468.875 a institutos universitarios vinculados a la Iglesia Católica (Agenzia Fides, 2025)
También, la importancia de la educación ha estado presente en el Magisterio de la Iglesia. El pasado 28 de octubre se cumplieron 60 años de la declaración conciliar Gravissimum educationis sobre la importancia decisiva de la educación en la vida del hombre y su influjo cada vez mayor en el progreso social contemporáneo. Para tal ocasión y en el marco del Jubileo del Mundo Educativo, celebrado del 27 de octubre al 2 de noviembre de 2025 el Papa León XIV publicó la Carta Apostólica Disegnare nuove mappe di speranza (Diseñar nuevos mapas de esperanza)
Esta Carta Apostólica que invita a dibujar caminos nuevos inicia con un prólogo que presenta el contexto y el propósito, seguidos de diez títulos que abordan la cuestión de la educación en la historia de la Iglesia y los desafíos del presente.
En el tema “Una historia dinámica”, se resalta que la historia de la educación católica es la historia del Espíritu en acción. Haciendo un recorrido histórico destaca que los “carismas educativos no son fórmulas rígidas: son respuestas originales a las necesidades de cada época”.
En el siguiente tópico “Una tradición viva”, afirma que la “educación cristiana es una obra coral: nadie educa solo. La comunidad educativa es un nosotros en el que el docente, el estudiante, la familia, el personal administrativo y de servicio, los pastores y la sociedad civil convergen para generar vida”.
Destaca que “educar es un acto de esperanza y una pasión que se renueva porque manifiesta la promesa que vemos en el futuro de la humanidad”.
Continúa con “La brújula de Gravissimum educationis” planteando que la declaración conciliar Gravissimum educationis reafirma el derecho de todos a la educación y señala a la familia como la primera escuela de humanidad. Finaliza el tema destacando que “la educación católica tiene la tarea de reconstruir la confianza en un mundo marcado por los conflictos y los miedos”.
El siguiente tópico es “La centralidad de la persona” donde se refleja su experiencia como docente señalando que la educación no es solo transmisión de contenidos, sino que también es aprendizaje de virtudes. En ese sentido se “forman ciudadanos capaces de servir y creyentes capaces de dar testimonio, hombres y mujeres más libres, que ya no están solos”.
En el tema “Identidad y subsidiariedad”, recurre al Concilio Vaticano II para destacar el derecho a la educación y sus principios fundamentales como universalmente válido y destaca que la “educación católica se convierte en levadura en la comunidad humana: genera reciprocidad, supera los reduccionismos, abre a la responsabilidad social”. Sostiene que “la tarea hoy es atreverse con un humanismo integral que habite las preguntas de nuestro tiempo sin perder la fuente”.
En el punto sobre “La contemplación de la Creación” defiende la necesidad de una educación que “involucre la mente, el corazón y las manos; nuevos hábitos, estilos comunitarios, prácticas virtuosas”. Plantea que “la paz no es ausencia de conflicto: es fuerza mansa que rechaza la violencia. Llama a una educación para la paz desarmada y desarmante”.
En el tópico “Una constelación educativa” afirma que el mundo educativo católico es una red viva y plural y destaca la “necesidad de intercambios de profesores y estudiantes, proyectos comunes entre continentes, reconocimiento mutuo de buenas prácticas, cooperación misionera y académica”.
En el tema “Navegando por nuevos espacios” aborda la cuestión de la actitud hacia la tecnología la cual nunca puede ser hostil, porque “el progreso tecnológico forma parte del plan de Dios para la creación”. Sin embargo, hace un llamado “al discernimiento en el diseño didáctico, la evaluación, las plataformas, la protección de datos y el acceso equitativo”. Resalta que, en “cualquier caso, ningún algoritmo podrá sustituir lo que hace humana a la educación: la poesía, la ironía, el amor, el arte, la imaginación, la alegría del descubrimiento e incluso la educación en el error como oportunidad de crecimiento”.
El siguiente punto es “La estrella polar del Pacto Educativo”. En él destaca el camino del Pacto Educativo Global promovido por el Papa Francisco. A las siete vías propuesta por el Pacto le agrega el cultivar la vida interior, usar la tecnología con sabiduría (humanizando lo digital) y educar para la paz desarmada y desarmante.
Finaliza con el tema “Nuevos mapas de esperanza” en el que hace un llamado a las comunidades educativas a que desarmen las palabras, levanten la mirada, custodien el corazón.
Las reflexiones que hace el Papa León XIV no son ajenas a la realidad caribeña que enfrenta desafíos importantes en un mundo cambiante y en un entorno educativo complejo, fragmentado y digitalizado. Esta Carta Apostólica ofrece orientaciones a las instituciones educativas católicas incluyendo a las caribeñas para abordar los desafíos de la era digital, la ecología y la justicia social, enfocándose en la persona como fin último y no como un medio.
Un tema que también resalta en el documento y en otras declaraciones es el relacionado con la inteligencia artificial que no solo en el Caribe sino en el mundo toma cada vez más relevancia. En el documento se propone que “la inteligencia artificial y los entornos digitales deben orientarse a la protección de la dignidad, la justicia y el trabajo; deben regirse por criterios de ética pública y participación”. Todo esto acompañado de una reflexión teológica y filosófica a la altura.
Finalmente, el abordaje que hace el documento al resaltar la centralidad de la persona, el discernimiento ético sobre la tecnología digital, la educación para la paz y la ecología y el fortalecimiento de la familia y la comunidad y su visión de una educación para la esperanza que forme ciudadanos libres y con un propósito debe resonar en todos los espacios educativos del Caribe.
Referencia
Agenzia Fides (2025). Las estadísticas de la Iglesia Católica 2025. https://press.vatican.va/content/dam/salastampa/it/fuori-bollettino/pdf/ES%20-%20Estad%C3%ADsticas%20de%20la%20Iglesia%20cat%C3%B3lica%202025.pdf
León XIV (2025) Carta Apostólica Diseñar nuevos mapas de esperanza. https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/apost_letters/
documents/20251027-disegnare-nuove-mappe.html l
Centro estudios caribeños. PUCMM.
