La NYO2 del Carnegie Hall mostrará en Santiago y Santo Domingo cómo suena el futuro de una orquesta

Fundación Sinfonía presenta en agosto a la NYO2 del Carnegie Hall, una de las iniciativas juveniles más importantes de la música clásica.

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Una orquesta también puede ser una profecía: basta imaginar a más de 90 adolescentes sobre un escenario, con instrumentos que guardan siglos de memoria y una partitura que exige disciplina, oído y carácter. Esa será la imagen que traerá a República Dominicana la National Youth Orchestra 2, NYO2, de Carnegie Hall, bajo la dirección de Mei-Ann Chen y con la violinista Tessa Lark como solista invitada: una orquesta joven enfrentando un programa que habla de América, ciudad, danza, memoria y tradición sinfónica.

Fundación Sinfonía presentará a la NYO2 el domingo 2 de agosto, a las 6:00 de la tarde, en la Sala La Restauración del Gran Teatro del Cibao, en Santiago, y el lunes 3 de agosto, a las 7:30 de la noche, en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, en Santo Domingo. Durante dos noches, el país recibirá a una de las iniciativas juveniles más relevantes del ecosistema educativo de Carnegie Hall, una institución asociada al mito acústico de Nueva York, pero que se presenta como proyecto de formación, intercambio y excelencia.

Dirigir con propósito

La NYO2 fue creada por el Weill Music Institute de Carnegie Hall como un programa de alto rendimiento para jóvenes instrumentistas estadounidenses. Su misión tiene una dimensión artística evidente, formar músicos capaces de tocar repertorio sinfónico exigente, y una dimensión social decisiva: ampliar el acceso a jóvenes de comunidades tradicionalmente subrepresentadas dentro de la música clásica. Cuando sus integrantes suben al escenario, representan una pregunta urgente para todas las instituciones musicales: quién recibe formación de élite, quién llega al podio, quién entra en la sala y qué repertorios son invitados a contar la historia.

En ese punto, la figura de Mei-Ann Chen se vuelve central. Nacida en Taiwán y formada en una cultura musical donde el rigor se aprende desde temprano, Chen descubrió que la dirección podía ser un lenguaje del cuerpo. Su carrera internacional la ha llevado a trabajar con orquestas de América, Europa y Asia, pero su aporte más singular se entiende desde su liderazgo en la Chicago Sinfonietta, una agrupación fundada por Paul Freeman con una misión poco común en el mundo sinfónico estadounidense: hacer de la diversidad, la equidad y la inclusión una práctica musical concreta. Bajo esa mirada, programar significa decidir qué voces participan en la conversación.

La Chicago Sinfonietta ha impulsado proyectos dedicados a compositoras y programas orientados a formar músicos, directores y administradores emergentes en un sector donde las barreras de raza, origen y condición socioeconómica han marcado durante décadas el acceso profesional. Esa trayectoria ayuda a entender por qué Chen es una presencia decisiva al frente de la NYO2. Su batuta condensa una idea contemporánea de orquesta: excelencia técnica, responsabilidad pedagógica y repertorio como espacio de encuentro. En sus manos, una agrupación juvenil puede sonar con energía y también con dirección ética.

Esta entrevista forma parte del suplemento Cultura de este sáado 25 de julio. Disfrútalo completo acá
Esta entrevista forma parte del suplemento Cultura de este sáado 25 de julio. Disfrútalo completo acá

Un programa que abre puertas

El repertorio anunciado confirma esa vocación de apertura. El Danzón No. 2, de Arturo Márquez, es una de las puertas de entrada más poderosas a la música sinfónica latinoamericana. Comienza como insinuación, crece como memoria de salón, se transforma en celebración colectiva y termina con la orquesta convertida en cuerpo danzante. Para un público dominicano, acostumbrado a entender el ritmo como experiencia física y social, esta obra puede funcionar como un espejo cercano. Márquez recuerda que la música llamada clásica siempre ha dialogado con la calle, el baile y el pulso popular.

Sky, de Michael Torke, aporta otro camino. Escrita para Tessa Lark, la obra incorpora ecos del bluegrass y de la tradición del violín estadounidense dentro de un lenguaje concertante contemporáneo. Lark es una intérprete ideal para esa frontera porque su identidad artística conecta virtuosismo clásico y acentos populares norteamericanos.

Luego aparece An American in Paris, de George Gershwin, una partitura que convierte la ciudad en sonido, con bocinas, pasos, jazz y nostalgia. El cierre con Pines of Rome, de Ottorino Respighi, coloca el programa en una escala monumental: la orquesta se vuelve arquitectura, paisaje y memoria histórica.

Una invitación para los estudiantes dominicanos

La visita de NYO2 reúne prestigio institucional, formación juvenil, liderazgo femenino, diversidad artística y un programa capaz de atraer a públicos especializados y a oyentes curiosos. Para República Dominicana, el concierto llega también como invitación a pensar en sus propios jóvenes. ¿Cuántos talentos podrían crecer si tuvieran acceso sostenido a instrumentos, mentores, escenarios, becas y redes internacionales? La pregunta queda flotando antes de que suene la primera nota. Tal vez esa sea la mayor virtud de una orquesta como NYO2: obliga a escuchar el presente con oídos de futuro.

En ese espíritu, Fundación Sinfonía ha abierto una oportunidad directa para estudiantes de música de todo el país: boletas de cortesía en balcón para los conciertos de Santiago y Santo Domingo. La fecha límite para solicitarlas es el jueves 30 de julio, y la institución ha indicado el correo [email protected] y el WhatsApp +1 (849) 564-5134. La presencia de NYO2 puede convertirse en una clase magistral en vivo para jóvenes dominicanos que estudian cuerdas, vientos, metales, percusión o dirección.

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