Joaquín Monge Castillero
Universidad Pablo de Olavide, España
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Ernesto Bassi, nacido en el caribe colombiano, es profesor asociado en la Universidad de Cornell (Estados Unidos), donde imparte cursos de historia de América Latina, el Caribe, el mundo atlántico y la historia global. Su trayectoria académica se centra en estudiar los flujos de personas, bienes, noticias e ideas que atravesaban el océano Atlántico, y en comprender cómo estos intercambios configuraban territorios, identidades colectivas y alianzas estratégicas. Además, explora el papel de la América española en la expansión del capitalismo global y en los procesos de globalización que se desarrollaron entre los siglos XVIII y XIX. Su producción académica es ampliamente reconocida, con publicaciones en editoriales internacionales y artículos en revistas de prestigio. Entre sus trabajos más destacados se encuentran: Un Caribe por fuera de la ruta de la plantación (2006) y La importancia de ser Caribe: reflexiones en torno a un mal chiste (2009).
Su obra más notable, Un territorio acuoso. Geografías marineras y el Gran Caribe transimperial de la Nueva Granada (2021) representa un aporte significativo tanto a la historia del Caribe como a la historiografía atlántica. Desde las primeras páginas, Bassi transporta al lector al universo marítimo de la región, invitándolo a comprender que la historia no puede analizarse al margen de la geografía. A través del concepto de “geografías marineras”, propone una forma innovadora de mirar el Caribe: no como un vacío entre las islas y el continente, sino como un espacio activo, recorrido, disputado y construido por quienes lo habitan y lo transitan. Las “geografías marineras” funcionan como eje vertebrador de la obra, permitiendo analizar la región desde la perspectiva de sus rutas de navegación, puertos y corredores marítimos. En este sentido, no se ve el océano simplemente como un espacio de tránsito, sino como un territorio vivo, lleno de significados sociales, económicos y políticos. Los mapas, cartas náuticas y documentos que acompañan los capítulos no son solo ilustraciones: refuerzan la narrativa y permiten al lector seguir las trayectorias de barcos, comerciantes, revolucionarios y líderes indígenas. De este modo, la obra revela un Caribe donde las fronteras imperiales eran fluidas y las interacciones transoceánicas, constantes. Comprender la historia de la región requiere observar tanto las costas como el mar abierto, reconociendo que los océanos fueron escenarios decisivos de circulación y conexión.
Desde esta perspectiva, emerge un espacio articulado entre Kingston y la Nueva Granada, conectado por intensas redes comerciales, políticas y culturales. Estas redes no dependían únicamente de los grandes puertos oficiales, como Cartagena de Indias, sino también de puertos menores como Portobelo, Santa Marta o Riohacha, así como de enclaves menos visibles, como Sabanilla, San Andrés o Chagres. Estos espacios “ocultos” desempeñaban un papel estratégico en la circulación de personas, mercancías e información. Para el autor, comprender la estructura marítima del mar Caribe implica valorar estos nodos secundarios que sostuvieron un entramado transimperial mucho más complejo de lo que la historiografía tradicional plantea.
La obra destaca, además, por la dimensión multiétnica del Caribe. Norteamericanos, afrodescendientes, indígenas, daneses, franceses, españoles, ingleses y holandeses coexistían en estos espacios marítimos, interactuando en redes de intereses, alianzas políticas y resistencias militares. Al explorar las “geografías marineras” de sus habitantes, muestra que los actores históricos imaginaron distintos horizontes políticos y construyeron sentido de pertenencia a partir de conexiones abiertas y cambiantes. El Caribe, según esta visión, no fue nunca un espacio homogéneo ni cerrado: fue un océano de intercambios, disputas y negociaciones constantes.
Uno de los aportes más originales de la investigación es la reconsideración del papel de los indios en la región. Tradicionalmente, la historiografía del Caribe ha tendido a enfocar la atención en el comercio humano y los afrodescendientes desde el siglo XVIII. Si bien estos procesos fueron fundamentales, se amplía el foco para mostrar un Caribe multiétnico, dinámico y políticamente diverso, en el que los pueblos originarios desempeñaron un papel decisivo en la configuración de las dinámicas regionales. En su investigación, introduce el concepto de “indios marítimos”, que cuestiona la visión que asocia a las comunidades indígenas exclusivamente con el mundo terrestre. Según el autor, comunidades como los wayuu y los cunas desarrollaron estrategias propias en el mar: tejieron alianzas, organizaron resistencias, aprendieron idiomas, participaron en redes comerciales y se convirtieron en marineros capaces de navegar hacia Jamaica o Londres. Estas prácticas muestran que los pueblos originarios interactuaban activamente en los espacios oceánicos, aprovechando las corrientes, las rutas de navegación y los puertos para proteger sus intereses, expandir su influencia y garantizar su supervivencia. El mar, en esta perspectiva, se convierte en un espacio central de acción política, social y económica para los pueblos nativos del Caribe, ampliando la comprensión de su historia.
El enfoque de Bassi, al vincular geografía, mar y sociedad, permite repensar la historiografía caribeña y latinoamericana. Su obra sugiere que para comprender el mar Caribe y la Nueva Granada del siglo XVIII y XIX no basta con estudiar los territorios continentales o los grandes puertos comerciales: es imprescindible mirar los océanos, las rutas de navegación, los puertos menores y los corredores marítimos menos visibles. Esta mirada, además, incorpora la dimensión humana, reconociendo la capacidad de acción de todos los habitantes de la región. Un territorio acuoso no solo presenta datos históricos; propone un cambio de paradigma en la forma de entender la historia. Los océanos dejan de ser espacios vacíos o secundarios para convertirse en protagonistas de la narrativa histórica. Cada carta náutica, cada derrotero, cada testimonio de los marineros y comerciantes contribuye a reconstruir un Caribe dinámico, interconectado y lleno de vida. Asimismo, la obra se sitúa dentro de una corriente historiográfica que busca repensar la historia atlántica y marítima de manera innovadora. Su propuesta invita a ampliar la mirada hacia los horizontes oceánicos, a explorar archivos y fuentes desde nuevas preguntas, y a cuestionar los paradigmas heredados de una tradición tan continentalizada. La historiografía dominicana está en mora de esto.
Universidad Pablo de Olavide. Proyecto EDGES: Entangling Indigenous Knowledges in Universities. This project has received funding from the European Union’s Horizon 2022 research and innovation programme under the Marie Skłodowska-Curie grant agreement no.101130077. l
