Un velo oscuro cubrió a toda la región cuando se desató una oleada de “muertes misteriosas”, inexplicables desde el punto de vista científico hasta entonces, que dejó un saldo de más de treinta víctimas
Antecedentes. La tragedia se originó en Los Manatíes y fue propagándose hasta Rincón Claro, con un saldo de más de treinta fallecidos, lo que conmocionó profundamente el sentir nacional.
Según diversos reportes difundidos por la prensa a inicios de diciembre de 1967, se informaba que en el paraje Alto de Manatí la población llevaba algún tiempo muriendo sin que, hasta ese momento, se hubieran podido establecer las causas de esos fallecimientos.
No fue sino hasta los primeros días de enero de 1968 que el número de fallecidos llamó tanto la atención que generó incertidumbre a nivel nacional, provocó reacciones en distintos sectores de la sociedad y captó la atención de las autoridades, incluido el entonces presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer, quien se pronunció al respecto.
El miedo que paralizaba a la comunidad
Un manto oscuro, capaz de entristecer el espíritu de cualquier dominicano, envolvía el enigma profundo que rodea la muerte de niños, hombres y mujeres.
En una edición del periódico El Caribe del 14 de diciembre de 1967, se señalaba que el miedo era evidente entre los habitantes de la zona: muchos permanecían encerrados en sus modestas viviendas, mientras que la mayoría había huido, dejando sus casas por temor a morir “a causa del maleficio”, según ellos, “de los dioses”.
En ese mismo sentido, el reportaje señalaba que varias viviendas en Manatí y Rincón Claro habían sido señaladas con cruces azules, como una forma de advertir que “el mal” debía mantenerse alejado de esos hogares.
Durante la visita de los periodistas a Rincón Claro y Manatíes, el 19 de diciembre de 1967, y a finales de ese mes, se pudieron observar claramente los temores ligados a la hechicería y las supersticiones.
Esos temores se originaban por la ausencia de explicaciones, dado que en ese momento se desconocían las causas de las muertes misteriosas que se estaban produciendo.
Autoridades toman el control del caso
El presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer, señaló que las muertes en la provincia de Sánchez Ramírez eran producto de “manos criminales”, basándose en los informes proporcionados por las autoridades encargadas de investigar estos sucesos misteriosos.
En este sentido, el presidente advirtió que llevaría el caso ante la justicia, aunque no precisó quiénes serían los acusados ni el plazo en que sería remitido a las autoridades.
En esa misma línea, el director del Servicio Nacional de Salud, en declaraciones a la prensa, también sugirió que detrás de las muertes en ambos parajes podrían estar involucradas “manos criminales”.
El doctor José Castillo Frías consideró que esas “manos criminales” operaban en sectores específicos con el fin de que la familia De Jesús-Laureano abandonara el lugar por motivos aún no esclarecidos.
Según la opinión del médico, “era inexplicable que, pese a que otras familias en la zona enfrentaban las mismas circunstancias, no se hubiera registrado ningún caso de muerte similar”.
Se calculó que en Rincón Claro y Los Manatíes, esta última población abandonada por sus habitantes tras nuevas muertes misteriosas, la comunidad estaba compuesta aproximadamente a la mitad por dominicanos y la otra mitad por haitianos.
No obstante, hasta el momento de los incidentes, no se había registrado ningún fallecimiento entre los ciudadanos haitianos.
Algunos habitantes de las zonas afectadas aseguraban que las muertes eran producto de supersticiones.
El doctor Castillo Frías declaró a la prensa que se había ordenado a la familia De Jesús-Laureano abandonar el lugar para evitar más fallecimientos, y la familia cumplió con la indicación.
No obstante, al regresar a Los Manatíes, volvieron a perder familiares bajo las mismas misteriosas circunstancias que antes.
Castillo Frías opinaba que en Los Manatíes había personas con interés en que la mencionada familia abandonara el lugar y que, de algún modo, estaban intentando lograrlo.
Por su parte, el director del Servicio Nacional de Salud no descartó que las muertes pudieran haber sido causadas por el envenenamiento de ciertas semillas, como maní y habichuela.



Escuadrón interviene en la zona para garantizar seguridad
El jefe de la Policía Nacional, general Braulio Álvarez Sánchez, informó que el Escuadrón contra Homicidios se encargaría de investigar las muertes ocurridas en los parajes de Rincón Claro y Los Manatíes.
Aunque el caso ya estaba bajo investigación de comisiones oficiales, esta fue la primera vez que se anunció que el Escuadrón contra Homicidios había asumido el caso, tras la declaración del presidente Balaguer, quien reconoció la posible intervención de “manos criminales” en las extrañas muertes.
En la zona operaban comisiones compuestas por médicos civiles, militares y policiales, junto con otras autoridades designadas para investigar el caso.
En ese contexto, patrullas de la Policía Nacional, de Acción Cívica y de Relaciones Públicas, equipadas para proteger a la población, recorrían la zona y realizaban desplazamientos hacia Alto de Manatí, Rincón Claro y sus áreas montañosas.
Acciones de contención en la región
Se decidió, en una reunión celebrada en la Defensa Civil, establecer un cordón sanitario en la región de Rincón Claro y el Alto de Manatí.
La decisión fue tomada por funcionarios de diversas dependencias gubernamentales, la Policía Nacional y organizaciones benéficas, tras analizar las “muertes misteriosas” ocurridas en la zona.
Asimismo, se acordó instalar en Rincón Claro un comedor económico por un período de quince días, que será supervisado por miembros de la Cruz Roja Dominicana, la Defensa Civil, la Policía Nacional y Salud Pública.
La medida se adoptó luego de que se hallaran dos botellas con un contenido sospechoso, tras el traslado de una mujer y una niña al hospital por presentar síntomas del mal que afectaba a la región.
Las dos botellas con contenido sospechoso fueron halladas dentro de una mesa de billar por Eladio Almánzar y Ramón Rosario, este último sereno del lugar.
El billar se encontraba cerca del dispensario médico al que habían sido llevadas, y posteriormente las botellas fueron enviadas al Laboratorio Nacional para su análisis.
Las botellas fueron entregadas al doctor Marino Hernández, director de la Defensa Civil, quien se encargó de enviarlas a Santo Domingo.
Caza del presunto responsable
La Policía Nacional persiguió a un campesino de Rincón Claro, debido a que las autoridades sospechaban que estaba involucrado en las muertes ocurridas en esa zona y en el Alto de Manatí.
El campesino era José Concepción Gálvez, de 35 años, también conocido como “El Gacho” por la ausencia de media oreja. Había desaparecido del lugar hacía cuatro días y no se tenía información sobre su paradero.
Según las autoridades, Gálvez tenía libre acceso al dispensario médico de Rincón Claro y también se trasladaba en las ambulancias que transportaban a los pacientes hacia la ciudad.
En ese contexto, fueron arrestados Esteban Laureano (Chiche) y Ramón Emilio Ventura Disla en San Luis, jurisdicción del Distrito Nacional, y se les investigaba por su presunta participación en las muertes ocurridas en los parajes.
