“De la película de mi vida eliminaría la muerte de mis seres queridos”

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René comenzó a visitar el cine acompañando a un vecino amante del séptimo arte.

René Fortunato se siente feliz y agradecido del país y su gente por el apoyo que siempre ha recibido desde que sus realizaciones eran solo sueñosRené Fortunato salió del anónimato cuando comenzó a promover un trabajo cinematográfico sobre la Revolución de Abril del 65. Ese material llevaba por título, “Abril: La trinchera del Honor”.

En la historia, Fortunato revive las páginas de la historia escrita con heroísmo y sangre por un pueblo dividido en dos bandos que buscaban fines distintos.

Despúes, enfocó su atención en Trujillo y sus excesos desde el poder.

Ese trabajo lo tituló “El Poder del Jefe”. La sola mención del título y el contenido que se advertía en la historia despertaron la curiosidad de los dominicanos, que esperaban ansiosos el estreno de la cinta.

La temática política le hizo ganar fama y reconocimiento, por eso, su siguiente tema de estudio e investigación versó sobre los 12 años de gobierno de Joaquín Balaguer. Aquí, como él mismo aduce, tenía tanto que contar y denunciar, que siente que le faltó espacio y tiempo. En esta historia fue más allá de solo escuchar testimonios ajenos.

Pero fue éste, también, uno de los trabajos que más controversias le generó, pues no cayó muy bien entre los seguidores y colaboradores del caudillo reformista, que para entonces seguía siendo una figura clave en la política dominicana.

1. Una familia extendida

Nací en Santo Domingo, pero en mi infancia me llevaban a pasar las vacaciones a San Pedro de Macorís. Mi infancia la pasé en Alma Rosa, donde le dicen La Cruz de Mendoza, Los Mina, Villa Faro. Esos eran los lugares de mi infancia. Ahí había un cine que se llamaba Cine Alma y otro el Cine Duarte, fueron mis dos contactos con el cine en esos años de mi vida. Estudié la primera y la secundaria en la Escuela Panamá. Luego estudié en el Colegio San Francisco. Nosotros vivíamos en un patio grande donde habían muchas casas de la familia. En ese tiempo se usaba pasarse la comida unos a otros. En ese ambiente me crie, un patio grande con muchos árboles frutales. Era un hogar abierto, una familia extendida.

2. Trabajador

Luego de la muerte de mi madre, me fui a vivir un tiempo con mi abuelo a Villa Francisca, y mis dos hermanas se fueron a San Pedro de Macorís. Nos dividimos. Ahí empezó la formación de lo que soy hoy. A los 13 años comencé a trabajar. Yo trabajaba en el día y estudiaba de noche. Si una cosa le agradezco a la vida es haber aprendido el valor del trabajo. Yo trabajé en una fábrica de blocks; primero mi trabajo consistía en echarle agua a los blocks, después cargaba mezcla. Luego, en la universidad leí un poema de Miguel Hernández, que hablaba del sudor, que quienes no han conocido el sudor no conocen la dignidad del trabajo. A la fecha de hoy, me sigo levantando a las cinco de la mañana, y para mí es un placer ver el amanecer.

3. De madre soltera

Mi madre se llamaba Altagracia Fortunato. Soy hijo de madre soltera, a mi padre no lo conocí. Somos tres hermanos. Yo soy el único varón. Pasé mayor tiempo con mi abuela María, ya que mi mamá murió cuando yo tenía 12 años. Quedamos, mis hermanas y yo, al amparo de mi abuelo. Entonces nos enviaban a San Pedro de Macorís, que era donde vivía mi abuela. En ese tiempo yo visitaba el cine Alma, que se llamaba así, porque era propiedad de Antonio Alma, que también era propietario del Cine Capitolio, que estaba frente a la Catedral Primada de América. La muerte de mi madre coincidió con otro gran dolor en el país, que fue la muerte de Amaury Germán Aristy. Había un dolor generalizado porque habían matado cuatro jóvenes en la autopista Las Américas. Fue justo en ese contexto. Ese es uno de los momentos más dolorosos que recuerdo.

4. La pasión por el cine

En la época de los 12 años, aquí se mataba gente por cualquier quítame esta paja, aparecía mucha gente muerta. Era un desastre. Además del crimen político, existía también la lucha de grupos. Era un período de violencia. En esas circunstancias, había un vecino mío que le gustaba mucho el cine, pero para el ir al cine debía pasar una zona peligrosa. Entonces, él le pedía permiso a mi mamá para llevarme con él, porque era más difícil agredir a una persona acompañada de un niño. A ese señor le decían Papo. Ese fue mi primer contacto con el cine. Después de eso, comencé la secundaria y estando en la secundaria, un amigo me dijo un día, a mediados de los años 70: “Mira, en la universidad están dando unos cursos de cine, los sábados. Vamos”. Bueno, y fui con él. Ahí empecé yo un curso de cine con un grupo que se llamaba Cine Militante, en el primer piso de la Facultada de Humanidades. Estando ahí varios sábados, otro amigo me dijo: “Este curso es muy teórico, aquí solo se habla. En Bellas Artes, hay otro grupo que es más práctico, tienen cámaras y salen a filmar. Vamos para allá”. Me fui con él a ese grupo que funcionaba en la azotea de Bellas Artes y que se llamaba Cinec. Ahí comenzamos a trabajar por el cine dominicano. Para finales de los años 70, pasé a trabajar a Productora Fílmica Dominicana, ahí entré como encargado de sonido. Me encargaba de hacer las bandas sonoras de los documentales y de los comerciales que hacía esa empresa. Hicimos comerciales y se hicieron varias películas. Recuerdo haber visto a Andy García, en esos años.

5. La preparación

Después de ahí, estuve en los estudios Bolívar Film en Caracas, Venezuela, ahí realicé una pasantía; después estuve en Venezolana de Televisión, donde se hacen las telenovelas y luego estuve en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños, en Cuba, de la cual han salido ya varias generaciones. Fui allá a hacer un taller de dramaturgia y guion cinematográfico. Estando allí, ya estaba yo trabajando en la idea de mi primer largometraje-documental, que era “Abril: La Trinchera del Honor”, pero antes ya yo había debutado como realizador, con un documental que se llamaba “Tras las huellas de Palá”. Regresé al país para realizar “Abril La Trinchera del Honor”, que tuvo un éxito enorme y que antes de Nueba Yol de Ángel Muñiz tenía el record como la producción dominicana más vista en las salas de cine del país. Hasta ahora he realizado siete largometrajes, y con “Patricia: El Regreso del Sueño”, completan ocho producciones, aparte de los cortometrajes. De todo el trabajo, para mí, lo más difícil fue conseguir el dinero.

6. Controversiales

Los temas más controversiales que he tocado son “Abril: La Trinchera del Honor” y “La Violencia del Poder”, la primera estuvo prohibida y la segunda fue controversial porque abordaba los 12 años del Gobierno de Balaguer. Esos han sido los que han causado más polémica. El problema es que, no a todo el mundo le gusta que le recuerden su pasado, sobre todo cuando ese pasado no es tan elogiable. Con “La Violencia del Poder”, la que era presidenta de la cámara de Diputados en ese entonces, inició una campaña contra mí y en “La Trinchera del Honor”, a Joaquín Balaguer le preguntaron que por qué la había prohibido, y respondió molesto que él no había visto, ni veía película.

7. La imparcialidad no existe

Lo más difícil para realizar mis documentales es el proceso de investigación y, después, buscar las imágenes de la época, porque los documentales míos no tienen entrevistados.

Una de las acusaciones que recibo por mis documentales, es que soy parcializado, entonces yo quiero pedirles a los que dicen eso, que me citen un solo documental que no sea parcializado. Todos lo son, y más los que dicen que son neutrales. Esos que me acusan de parcializado, se están parcializando con los otros. La imparcialidad no existe.

Los documentales míos son contestatarios y de denuncia. Yo me crie con el estribillo de que todo lo había hecho Balaguer, entonces yo pensé que debía presentar las cosas que hizo Balaguer, pero que nadie decía. Entonces, por eso, La Violencia del Poder, termina diciendo: “La otra obra de Balaguer”. Mis trabajos son honestos, dignos y no hablan mentiras, que sean parcializados o no, eso me tiene sin cuidado. Todos aquellos que me tildan de parcializado están pecando de ignorantes, porque la imparcialidad no existe. Más parciales son aquellos que pregonan su imparcialidad.

8. Discreto

Cuando uno está casado debe tener cuidado al hablar de sus amores. Te voy a decir una cita de Jorge Luis Borges: “He admirado y soñado a tantas mujeres que nunca pude tener y ahora son mías para siempre”.  Se refería, a las mujeres modelos deseadas de su época:  Marilyn Monroe, Sofía Loren, Ingrid Bergman y Julie Christie, entre otras. Yo también he soñado con mujeres que no he tenido, pero gracias a Dios y a la vida me he encontrado con una que, como dice la canción de Pablo Milanés, “…no es perfecta, más se acerca a lo que yo simplemente soñé”. Se trata de mi esposa, Matty Vásquez. Bella, inteligente y trabajadora. Tenemos dos hijos que son el centro de nuestras vidas René Alejandro y Diego.

Admiro mucho a Serrat como artista, pero también admiro mucho en él la discreción de su vida privada, pocos conocen a su esposa o a sus hijos. Y tiene una canción a su mujer que me gusta mucho, que dice “…la mujer que yo quiero es fruta jugosa, madurando feliz, dulce y vanidosa.”

9. La segunda parte

La más difícil de todas fue La Violencia del Poder, porque es una serie de tres, pero fue difícil porque yo tenía ganas de decir tantas cosas, porque yo me desarrollé en la Era de los 12 Años. Lo de Trujillo lo hice con testimonios, pero lo de Balaguer yo lo viví, vi la represión en la calle, matando gente. Veía cuando la gente de la Banda llegaba a los colmados y sin importar que las mujeres estuvieran acompañadas, las manoseaban, se servían lo que querían, como si fuera el Viejo Oeste, pero en vez de andar en caballos, andaban en motores. Fue difícil porque tenía mucha información y siento que me faltaron muchos datos. Ese documental tiene dos horas, pero la primera versión tiene tres, pero después me apliqué la consigna que reza: “Lo bueno, si breve, mejor”. Siempre me preguntan para cuándo haré la segunda parte, porque eran los 12 años, pero solo hay ocho, porque llega del 66 al 74, los cuatro finales los corté, porque estaba muy largo. Ahí está, y nada... un día me levanto y me dispongo a presentar esta segunda parte.

10. Patricia: El regreso del sueño

La gente se ha sorprendido con esta película, porque todo el mundo me identifica con los temas políticos, y por eso quise hacer una ruptura, para que no me encasillaran solo en los documentales y en la política. Entonces hice esta historia que es una expresión de amor a mi país, a través de lo hermoso que es el país y su gente. Es un trabajo del cual me siento muy satisfecho.

“A la gente y al país por todo su apoyo”

Agradezco mucho todo lo que me ha dado la vida, agradezco mucho el cariño y el apoyo de la gente. Los primeros trabajos que realicé los pude hacer gracias a la solidaridad de la gente. Realmente me siento muy complacido con el trabajo que he realizado a lo largo de mi trayectoria, aunque cada vez que termino uno me quedo con una dosis de insatisfacción, porque siempre, cada vez que los veo siento que debí haberlo hecho mejor.

Estoy agradecido de mi país y de mi gente. De la película de mi vida eliminaría la muerte de mis seres queridos para poder estar más tiempo con esas personas que se fueron. Si mi vida fuera una película les diera vida a mis seres queridos que se fueron para poder aprovechar el tiempo con ellos. Por cierto, en la película Patricia hice un ejercicio de eso, por ejemplo, imágenes de mi infancia las reconstruí. En la plaza de España, había un edificio de correo, que fue emblemático en mi infancia, donde primero me llevaban y luego yo iba, ese edificio fue demolido, entonces reconstruí ese edificio.

 

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