12 de octubre
12 de octubre

Autor: Padre Roberto Martínez de los Santos 

Padre Roberto Martínez de los Santos
Padre Roberto Martínez de los Santos

El día 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón junto a su tripulación a bordo de tres naves: La Niña, La Pinta y La Santa María, escuchó la voz de uno de sus acompañantes llamado Rodrigo de Triana, quien divisaba tierra en lo que ellos pensaban que era el final de su ruta desde España hacia la India. Sin embargo, donde llegó fue a la isla de Guanahani en las Bahamas, la cual fue bautizada por el propio Colón con el nombre de San Salvador.

12 de octubre descubrimiento de América

Este fue el primero de muchos viajes que dieron paso al descubrimiento de América, pero ¿realmente fue Colón el primero el llegar al nuevo continente? O tal vez fue el primero en publicar tal hazaña. Muchos creen que los fenicios pudieron haber llegado al continente por el año 1600 antes de Cristo. Son famosos por su poderío naviero y registraron mapas y rutas, así como leyendas fantásticas de lo que se cree pudo haber sido América. También, existen relatos de portugueses e irlandeses, en los que se cree que pudieron haber llagado a América durante el siglo VI. Además, estudios arqueológicos indican que, en lo que se conoce como Canadá, hubo asentamientos vikingos unos 600 años antes de la llegada de los españoles.


El dato más certero es que el 12 de octubre de 1492, ocurrió lo que algunos pensadores latinoamericanos prefieren llamar encuentro entre dos mundo o dos culturas. Para los estadounidenses sencillamente es el día de Colon. Sin embargo, para los españoles es el día de la hispanidad o fiesta nacional, como actualmente se conoce. Sin importar el nombre con el que se conozca, el hecho es que el mundo conmemora el día en que Cristóbal Colón llegó a la isla de Guanahani, en las Bahamas.
Es cierto que esta parte del mundo no empezó a existir por la llegada de Colon, pero su llegada supuso una conexión entre el mundo conocido hasta entonces y el nuevo mundo, antes desconocido en la civilización occidental.


Gracias a la travesía de Cristóbal Colón y su hipótesis se crearon miles de rutas navieras que han sido fundamentales en el desarrollo posterior de la navegación y el comercio. Se comprobó una vez más que la tierra era redonda y que vivíamos en un mundo más grande y diferente del que se pensaba.
Desde el 1928, por influencia del escritor mexicano José Vasconcelos, se conoce como el día de la raza. Dicha celebración recuerda que sin importar de si somos blancos, negros, amarillos, o de cualquier color, el sincretismo cultural y el mestizaje han hecho de este lugar, un espacio más dinámico, rico y entretenido. Cada raza aporta su granito de arena para que un día nos demos cuenta de que, si bien somos diferentes por fuera, por dentro, todos coincidimos en lo mismo: somos personas con los mismos derechos y obligaciones de vivir en un mundo donde reine la igualdad de condiciones, con tolerancia y respeto hacia todos los demás.


Diferentes grupos centroamericanos pugnan por una revisión histórico-crítica de la conquista y reclamar ese día como el día de la resistencia indígena.


Para el profesor Moris Polanco, filósofo y escritor guatemalteco, explica que el nombre ha cambiado para adaptarse a la sensibilidad histórica y es una señal clara de que en nuestro tiempo no estamos seguros de qué conmemoramos.


En este debate, es importante buscar lo que nos une: un conjunto de leyes, la historia, los retos que como sociedad debemos afrontar, el idioma español, la gastronomía, el humor y cierta actitud ante la vida, que yo diría que es básicamente optimista y positiva, el cristianismo… Insistir en lo que nos une y no en lo que nos distingue, es clave en la actitud hacia la historia que debemos tener si queremos construir un futuro nacional.


Si reconociéramos que, tras varios siglos de historia de la humanidad, ya todos somos bastante mestizos, tuviéramos una gran ventaja: se le restaría más importancia a la raza. Ya no es importante el color de nuestra piel, sino los valores que abrazamos y que nos unen como personas.


Es peligroso insistir en la división y en la confrontación. Por encima del reconocimiento de nuestra identidad racial está nuestra identidad como personas.


Si alguien busca la confrontación, cualquier excusa es buena. Hoy se ha tomado la bandera de la cultura; antes eran las diferencias económicas o de clase… No hay que ocultar el hecho de que en nuestros países se da la discriminación por motivos raciales o culturales, pero todos reconocemos que es algo que hay que superar. El camino no es la confrontación, sino la educación. Si a los niños se les hace ver, en la familia y en la escuela, que, por encima de las diferencias raciales está la dignidad del ser humano, que merece un infinito respeto, creo que las cosas mejorarían.


Ojalá que los actos patrióticos que se celebran en nuestras escuelas estén despojados de todo tinte de odio que muchas veces se vislumbra hacia el extranjero. He participado en actos escolares a la bandera y a los símbolos patrios que imprimen repugnancia hacia el extranjero, de esta manera se hace daño al niño o la niña. El día de la raza, de la hispanidad, de Colón o de la resistencia indígena; debe ser una celebración de amor y de paz, que nos impulse a disfrutar más este mundo inmenso y maravilloso que nos ha regalado Dios.

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