Cuando se habla de conciencia ambiental hay que incluir la moda

La Fundación Katherine Batista realizó Moda Consciente y Sostenible en colaboración con la Alianza Francesa

La Fundación Katherine Batista, en colaboración con la Alianza Francesa de Santo Domingo, realizó una actividad de moda consciente y sostenible que combinó talleres educativos y una pasarela de ‘upcycling’, (proceso creativo de transformar residuos)que reunió a diseñadoras, estudiantes y aliados ambientales en torno a la promoción del reciclaje textil y el consumo responsable.

¿Cómo surge la idea de vincular moda con sostenibilidad desde la fundación en colaboración con la Alianza Francesa?
Surge desde la coherencia personal. Para mí no tenía sentido hablar de conciencia ambiental y dejar fuera una de las industrias más contaminantes: la moda. La moda es expresión,identidad y cultura, pero también puede ser transformación. Entendí que vestirnos también es una decisión de ética, y desde ahí, nace el vínculo: usar la moda como un canal educativo, creativo y profundamente consciente. En enero iniciamos con un taller sobre la contaminación textil que impartio la diseñadora Modeco.

¿Cuántos diseñadores participaron en el encuentro y cómo fue la preparación de la actividad?
Participaron cuatro, Modeco, Caridad Javier de “Tu basura mi reto”, Paucrochet y los estudiantes de la Alianza Francesa a través de su profesora Ana, quienes armaron una pieza y looks para su cápsula.

¿Qué prácticas dentro de la industria local considera más urgentes de transformar?
La sobreproducción sin propósito y el consumo desmedido. Aquí lamentablemente se normaliza comprar por impulso sin pensar en el ciclo de vida de una prenda. También urge educar sobre la correcta gestión de residuos textiles, porque mucho terminan en vertederos, rios y playas.

¿Existe suficiente conciencia en el país sobre el impacto ambiental de la moda?
Estamos despertando, pero aún falta mucho. Hay una intención , sobre todo en las nuevas generaciones, pero todavía no es un tema que forme parte de la conversación diaria. Falta educación, sí, pero también experiencias que conecten emocionalmente a las personas con el impacto real de lo que consumen. Cuando la gente lo vive, lo entiende diferente.

¿Hay planes de expandir estos programas educativos a más comunidades o escuelas?
Claro que sí, ¡y con mucha emoción! Este es solo el inicio. Hemos visto una respuesta hermosa de estudiantes, especialmente de las chicas, que se conectan no solo con el tema de sostenibilidad, si no también con su desarrollo personal. Dentro de nuestros programas no solo hablamos de reciclaje o moda consciente, también brindamos herramientas que fortalecen su autoestima, como talleres de pose, postura y caminata básica, es increíble cómo ganan seguridad y empiezan a expresarse con más confianza. Nuestra visión es llevar esta experiencia a muchas más comunidades y centros educativos, porque sabemos que cuando sembramos conciencia y amor propio al mismo tiempo, el impacto es mucho más profundo y duradero.

¿Qué tan viable es el ‘upcycling’ como modelo sostenible dentro de la moda dominicana?
Es totalmente viable, pero necesita estructura y apoyo. El talento está, la creatividad sobra. Lo que hace falta es más visibilidad,acceso a materiales y respaldo del sector privado. El ‘upcycling’ no solo es una tendencia, es una oportunidad real de negocio con impacto social y ambiental, y más en un país como el nuestro donde todo se reinventa, tiene un potencial enorme si se le da el espacio que merece.

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