En un ambiente cargado de emotividad, gratitud y compromiso social, la Fundación Hacia Una Mejor Calidad de Vida realizó la tradicional cena a beneficio del Hogar Niñas de Dios en el Salón Magúa del Hotel Gran Almirante.
En un ambiente cargado de emotividad, gratitud y compromiso social, la actividad tuvo como propósito recaudar fondos para continuar la labor de protección y desarrollo integral de niñas en situaciones de vulnerabilidad, al tiempo que sirvió de escenario para visibilizar el impacto que tiene la institución en la sociedad.
Durante el encuentro, Kenia Arroyo de Cruz, presidenta de la fundación calificó la misión del centro como una “labor titánica”, destacando el rol fundamental que juegan los distintos sectores de la comunidad para mantener la obra en pie, y expresó: “Tenemos que agradecer a tantas empresas, colaboradores y amigos que, cuando hay una necesidad, tocamos sus puertas y están para nosotros”.
Además hizo un llamado urgente a la sociedad de Santiago a no dejar morir esta causa, recordando que, aunque las circunstancias les negaron a estas niñas el derecho de crecer en el seno de una familia convencional, el albergue trabaja con amor y dedicación para suplir sus carencias.
El momento más emotivo de la noche lo protagonizó Alexandra Báez, egresada del refugio quien relató su conmovedora historia de superación, pues ella ingresó al hogar a los ocho años de edad y recordó el impacto de sus primeros días.
“Ustedes dirían que debió ser difícil para una niña acostumbrarse rápido, pero fue facilísimo para mí, porque desde que llegué fui acogida con amor”, narró Báez quien expresó su profunda gratitud hacia el personal del hogar, resaltando la dedicación de quienes la criaron con modales, 0educación, alimentación y cuidado, a pesar de no tener su misma sangre, la convirtieron en una “gran mujer”.



