Espaillat y el comportamiento ético del servidor público (1 de 3)

Ulises Francisco Espaillat fue un político y liberal, nacionalista y civilista del siglo XIX, partidario de la Ideología del Progreso, pero, sobre todo, un militante continuo de la vida ciudadana y de la búsqueda del bien común.

Espaillat fue de las figuras cimeras de la Revolución Liberal Tabaquera de 1857 y de la Constitución de Moca de 1858, consecuencia inmediata de la Revolución. Fue figura cumbre del grupo de pensadores nuestros que redactó esta acta constituyente. Este hecho se produjo como consecuencia de la estafa que ejecutó el presidente Buenaventura Báez contra los productores de tabaco del Cibao.

Para mediados del siglo XIX, las diferencias regionales eran muy notables, sin infraestructura y escasas vías de comunicación. Las vías del Sur y el modo de vida que se llevaba en esta parte del país eran caldos de cultivo para anidar ideas conservadoras y anexionistas, y, el Cibao fue un escenario donde se articularon los pensamientos liberales y nacionalistas.

Espaillat estuvo involucrado en el proceso de la Revolución Tabaquera, en la Guerra Restauradora, donde ejerció la Vicepresidencia de uno de los gobiernos producto de esa lucha. En 1876 fue elegido Presidente de la República, era uno de los momentos más inestables de la historia nacional. Estaba en el sentimiento nacional la adhesión a un general, había, además, el complejo de creerse héroes, el caciquismo y patrimonialismo.
Espaillat afirmaba que el dominicano vivía exiliado de la razón, así como entendía que el servidor público debía apegarse al ejercicio ético, a la austeridad y contra el gasto innecesario de los recursos del Estado.

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