Codiciosos irredentos

Por más distraída que pueda andar alguna gente, nadie en su sano juicio puede ignorar lo que está ocurriendo ni el impacto que tiene en los precios de alimentos, bienes y mercancías. La preocupación no es solo dominicana; en mercados internacionales disfrazan la especulación de inevitabilidad. El clamor generalizado recuerda al Chapulín Colorado: ¿quién podrá defendernos de aumentos que no responden a la realidad, sino al afán de lucro? En cada crisis aparecen los mismos “vivos” que aprovechan la coyuntura para disparar precios, incluso de productos almacenados cuando no teníamos la actual guerra en Medio Oriente. Esa conducta, aquí y afuera, es tan penosa como predecible. l

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