Proyectos bien intencionados ganan apoyo y elogios. Por ejemplo, la iniciativa contra feminicidios “Déjala ir”, impulsada por legisladores de ambos sexos de varias bancadas. Pero siempre hay que tomar en cuenta la factibilidad concreta de sus alcances. Proyectar la erradicación de este flagelo para el 2035 demanda mucho más que reformas legislativas. Se trata de un fenómeno en que hay que atacar desde diferentes ángulos y vertientes, educativas y culturales, con énfasis en la cuestión del machismo. ¿Cómo lograr que el hombre dominicano deje de entender a la mujer como una propiedad o posesión, de manera tan demencial que la mata y se suicida si se ve frustrado en sus irracionales objetivos?
