De Chatgpt nos servimos ahora para todo tipo de cosas: hacer el trabajo más productivo, aprender a programar, planificar viajes, obtener información, hacer consultas médicas, componer, etc. Y hay algunos que están pasándose de la raya, cometiendo el error de olvidar que tratan con una máquina, e “intimar” con ella, usarla como psicólogo y terapeuta, contarle su vida y pedirle ayuda para sus problemas personales Craso error. Chatgpt se nos presenta como “inteligente”, pero no es “inteligente” nada, sino una máquina, lo más probable programada para respondernos lo que queremos oír, o sea, “ comprendernos”. Eso implica riesgo de salud mental y de privacidad. Cuidado con “antropomorfizar” las herramientas de inteligencia artificial.
