Para el budismo los grandes conflictos humanos nacen de tres venenos: odio, codicia y estupidez. Es un marco idóneo para observar la actual confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán. El odio se manifiesta en décadas de enemistad, sanciones, amenazas y ataques que alimentan una lógica de retaliación permanente. La codicia aparece en la disputa por influencia estratégica, seguridad regional y control de recursos energéticos. Y la estupidez, entendida en el budismo como ignorancia sobre la interdependencia de todos los seres, se refleja en la ilusión de que la violencia puede producir estabilidad duradera. La guerra no es solo choque militar, sino expresión de los impulsos más destructivos de la mente humana.
