La muerte de Brianna Genao Rosario, una niña de apenas 3 años violada, asesinada y enterrada por dos parientes, estremece por su brutalidad y por ser otro caso revelador de que en nuestro país la niñez vive demasiado cerca del peligro. No es una excepción, sino estremecedor recordatorio de que el abuso físico, emocional y sexual contra menores ocurre con una frecuencia insoportable. ¿Cómo es posible tanta barbarie? Brianna debería estar jugando, no convertida en un símbolo de horror. Crimen inaudito, la pena máxima para los malvados que la martirizaron no le hará justicia a esta niña. Pero que su nombre perdure para recordarnos lo mal que andamos como sociedad y protejamos de verdad a cada infante.
