Juan Pablo Duarte

Recordar a Duarte no debería ser solamente acto ceremonial, sino ejercicio de conciencia nacional. El Patricio dio ejemplo de que la libertad se construye con principios, sacrificio y visión colectiva, pero en general estamos lejos de imitarle, particularmente nuestra clase política, ambiciosa, codiciosa, individualista. Su legado nos interpela, en un país con profundas desigualdades sociales, tensiones institucionales y desafíos éticos. Honrarlo implica más que repetir su nombre, de manera automática y estrictamente formal. Exige asumir su sentido de responsabilidad cívica. Duarte debería ser verbo, no sustantivo, sobre todo entre los jóvenes. En este 213 aniversario de su nacimiento vale preguntarnos si estamos defendiendo la patria justa, soberana y profundamente humana que él soñó.

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