Cuando estalló la guerra Rusia-Ucrania (2022), todavía resentida la economía mundial por el covid-19, nos intranquilizamos ante repercusiones económicas mundiales y locales, particularmente cuánto subiría el petróleo y nivel de inflación. Pero pasó el tiempo y nos acostumbramos a vivir con ella, sus consecuencias económicas se olvidaron. Se repite ahora la historia, temas del momento son la nueva guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y sus potenciales repercusiones sobre economía global y la nuestra en particular, especialmente tras un 2025 de crecimiento económico bajo. Para comenzar, el conflicto se ha reflejado ya en incrementos de precios de petróleo y gas. Nuevamente el mundo intranquilizado por una guerra con posible carácter global.
