Respecto a las deportaciones masivas de indocumentados, la Conferencia del Episcopado Dominicano resaltó un problema neurálgico que, de no ser enfrentado con seriedad, mantendrá intacto el lucrativo negocio de tráfico de haitianos ilegales. “Nuestra frontera no debe ser un escenario de corrupción, donde los llamados a custodiarla se conviertan en mercenarios”, señaló. Los miembros del Episcopado se preguntan y con ellos la opinión pública, ¿quiénes les permiten entrar sin la debida documentación a los haitianos? Definitivamente en esto tenemos que insistir en paralelo con las repatriaciones con trato humano digno. Firme persecución judicial del tráfico de migrantes, ejemplar sanción a sus perpetradores, militares, policías, altos puestos gubernamentales.
