Andan mal las cosas en cuanto a valores y ponderaciones en ciertos estamentos de la sociedad. Así, llamados a la prudencia no solo son desestimados, sino recibidos como una necedad. Este tipo de reacción irracional ocurre con mayor énfasis en períodos como las navidades, cuando mucha gente está en juerga y celebraciones. Pero aun así y en aras de preservar vidas, las exhortaciones a observar por lo menos cierto nivel de moderación deben continuar. Máxime, a propósito de que, como todos los fines de año, habrá horario extendido para el expendio de bebidas alcohólicas. Es una combinación peligrosamente mortífera conducir vehículos de motor o portar armas de fuego tras ingestas altas de licores.
