El escándalo descubierto en la oficina de la DEA en Santo Domingo, vinculado a un tráfico irregular con visas para informantes encubiertos y que determinó su cierre temporal, subrayó que la corrupción es transnacional. No es un flagelo propio o exclusivo de naciones del tercer mundo, sino que afecta por igual a potencias y grandes economías. Aunque se trató de un asunto interno, según señaló la embajada de Estados Unidos y que no afecta al Gobierno dominicano ni funcionarios, la clausura desató alertas y nuestras autoridades pidieron más precisiones y detalles para despejar cualquier posibilidad de dudas o especulaciones. Reconfirmado: afán de lucro supera cualquier criterio de prudencia o racionalidad.
