Tras lanzar otro ultimátum contra Irán, el presidente estadounidense Donald Trump reculó de nuevo y prolongó indefinidamente la tregua en la guerra. Adicionalmente, estableció alto al fuego entre Israel y Líbano. Quiere ahora convencer de que quien está bajo presión de tiempo es Irán, no él, y que él es quien tiene la sartén por el mango. Después de apostar inicialmente a la coacción militar, Trump apuesta a doblegar a Irán vía coacción económica, bloqueando sus barcos y puertos. La guerra en su octava semana y estancada. Estamos ante un pulso de voluntad y resistencia cuya duración y desenlace son inciertos. Hay que rogar, no conviene que se prolongue mucho.
