La nueva grabación de Florencia en el Amazonas de Daniel Catán (1949-2011), con libreto de Marcela Fuentes-Berain, no es solo un rescate discográfico: es la confirmación de una idea que durante años pareció improbable. Que la ópera latinoamericana podía aspirar al repertorio global sin pedir permiso.
Cantada íntegramente en español, la obra navega entre lo lírico y lo sensorial con una naturalidad que recuerda el universo de Gabriel García Márquez, con una historia sobre una diva de la opera que regresa a Suramerica para actuar en la legendaria Opera de Manaus y buscar a su amor perdido que ha desaparecido en la jungla.
Aquí, el realismo mágico no es decorado: es estructura musical. La orquesta respira como selva húmeda, las voces flotan como vapor sobre el río y el tiempo parece diluirse en una nostalgia que nunca se resuelve del todo.
Desde su estreno en la Houston Grand Opera, pasando por escenarios como la Seattle Opera y LA Opera de Los Angeles, hasta su histórica llegada a la Metropolitan Opera (donde se convirtió en la primera ópera latinoamericana presentada en su escenario), la partitura ha ido consolidando algo raro: una identidad propia sin renunciar al lenguaje universal de la tradición.
Esta nueva grabación confirma tanto sus virtudes como sus excesos. Catán insiste en atmósferas que a veces se reiteran, pero cuando acierta (y mucho), logra momentos de una belleza suspendida, casi cinematográfica.
Lo verdaderamente importante es otra cosa: Florencia ya no es una excepción, sino una puerta abierta. Y quizás, para quien suscribe, el primer clásico operístico contemporáneo nacido en español.
